viernes, 25 de agosto de 2023

Lectura recomendada: ¿Con que autoridad me arrebatas el alma?, de Beatriz García Traba ( Cicely, Madrid, 2023)

"No es la luz lo que me deslumbra, es su ausencia”


Espiritualidad y poesía van de la mano en este pequeño y profundo libro con el que Beatriz García Traba, como bien narra su título, “nos arrebata el alma”. Beatriz García Traba es una mujer difícil de clasificar, que se resiste a quedar encerrada en ninguna casilla: historiadora, antropóloga, archivera, educadora, activista, madre, defensora de los derechos de las mujeres presas y comprometidas en buscar alternativas a la prisionización, poeta, etc.

Pero sobre todo Beatriz es una mujer creyente y contemplativa del evangelio en la vida, una mística desde el corazón de lo cotidiano, que bebe de la fuente de la espiritualidad de Charles de Foucauld y Madeleine Delbrel.

Adentrarnos en este libro de poemas o salmitos de vida, como los denomina la autora, se parece a la aventura mágica de introducirnos en el fondo de un caleidoscopio y percibir la realidad con nuevos matices desde su sencillez y hondura.

A través de siete palabras: Búsqueda, dolor, encuentro, sufrimiento, vida, soledad, deseo los poemas nos van despertando a una realidad impactante, infinita, clara, sincera que emerge también en nosotras y moviliza el deseo de derretir las fronteras y abatir los muros que nos impiden dejarnos afectar por la profundidad de la vida y su misterio.

Especialmente interesantes son los poemas, a modo de haikus, inspirados por textos bíblicos:

Retumba todo y nada se oye


¿o nadie lo escucha?


Los oídos sangran


Las manos lloran


Las piernas se derriten


¿Quién lo siente?


Algún día los ojos volverán al cielo y el corazón a la tierra (Jl 4,12-21)


¿Pero puede un libro íntimo, como este llegar a ser también un libro político? Sin duda, porque la realidad contemplada hiere y urge a denuncia y transformación entre muchas manos y conciencias, como el capítulo inspirado por las mujeres presas nos sugiere:


Creen que estáis muertas


que no sois capaces de reír, que no tenéis sueños ni esperanzas


Dicen que dais miedo


pero solo dais amor (2 Cor 6, 1-10)



¿Con que autoridad me arrebatas el alma? Es un libro alimentado por el silencio de los años y escrito desde mapas y topografías muy diversas. Como se nos dice en el Prólogo:


Desde la piel,


desde el interior,


desde la diferencia,


desde el arrebato,


desde un lugar que no ocupa lugar,


desde lo diminuto,


desde la sencillez,


desde el canto de la vida desbaratada.


Adentrarnos en su lectura es dejarnos provocar y conmocionar por una experiencia: la de la desnudez y la profecía.






Pepa Torres Pérez

lunes, 31 de julio de 2023

PERRA (Cristianismo y Justicia. Julio 2023)



La canción “Perra” de Rigoberta Bandini ha hecho furor en la campaña electoral. Su mensaje de que hay contextos y realidades en las que es más deseable ser perra que ser mujer se puede universalizar a la condición humana. Lo he podido comprobar esta mañana cuando paseaba por la calle Atocha. A la altura del antiguo Casa Luciano, una anciana se ha puesto a gritar porque su perrita, agotada por el calor, se ha desmayado: Linda, Linda, no te mueras, gritaba desesperada, sin soltar el bastón, para cogerla en brazos.

Sus gritos rompieron el ritmo acelerado de algunos viandantes, incluyendo el mío y hasta el señor de un quiosco próximo se acercó con una botella de agua al pequeño grupo improvisado de SOS, en apoyo a la perrita, ofreciendo sus manos, a modo de cuenco, para que pudiera beber.

Finalmente, Linda se reanimó un poco. La anciana se calmó y un joven se ofreció para coger a la perrita en brazos y acompañar a la anciana hasta su casa, que vivía muy próxima, y dejar a Linda en manos del portero.

Una escena enternecedora, pero a la vez terrible por el agravio comparativo con Sisoko. Sisoko es un joven maliense envuelto en una manta y un anorak, que duerme y pasa gran parte del día en una calle esquina con Atocha, muy cerca de donde se desvaneció Linda. Sisoko es todo ojos, unos ojos grandes que intentan decir algo que su boca no sabe pronunciar. Pero también, según como se mire, Sisoko no es más que un bulto, una manta rota y sucia, un anorak oscuro y un montón de bolsas y botellas de plástico vacías amontonadas en una esquina de la calle Atocha. Sisoko es negro, Sisoko es pobre, Sisoko es un sin papeles. Sisoko es mucho más invisible que la perrita Linda.

Estos días también en el contexto de la firma de los Acuerdos de Túnez sobre migraciones entre la Unión Europea, Italia y este país, paradójicamente no dejan de llegarnos noticias, desde la Red solidaria de Acogida, de centenares de personas que están siendo deportadas a zonas fronterizas entre Túnez y Argelia. Personas abandonadas en el desierto, sin acceso a agua ni comida expuestas a temperaturas abrasadoras. Centenares de personas bloqueadas en la frontera con Libia en una zona donde ninguna organización tiene acceso. Personas que están siendo duramente extorsionadas por las fuerzas policiales libias y despojadas de sus móviles, impidiendo así su única posibilidad de comunicación con el exterior. Personas que son tratadas y viven peor que perros.

¡Tenemos que reaccionar!, la naturalización de la violencia de las políticas de fronteras, y sus consecuencias, ya sea en una esquina de la calle Atocha o en el infierno de Libia o Argelia o los Acuerdos de Túnez nos hacen cómplices. 

Pasado el vértigo electoral y la alegría de haber conseguido frenar a la derecha y la ultraderecha en su avance al Parlamento, tenemos que seguir exigiendo como ciudadanía, al nuevo gobierno, que no mire hacia otro lado ante el drama de las migraciones, que no sea cómplice de las necropolíticas de fronteras, que exija la paralización inmediatas de deportaciones y abandonos en el el desierto en países como Túnez, Argelia o Libia, que se coordinen operaciones de rescate de las personas atrapadas y extorsionadas en las fronteras.

En definitiva, que se desarrollen vías legales para que la realidad migratoria no esté en manos de las mafias o los traficantes con la complicidad de los estados, sino que las vidas migrantes importen y nadie prefiera ser perra.