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martes, 31 de mayo de 2022

Mi linaje de mujeres. Gracias compañeras por el día de hoy

Hoy hace 95 años  que las primeras compañeras de la institución de la formo parte, la vinculación más fundante que me configura, decidieron compartir la vida en comunidad y comprometerla con la dignidad y los derechos de las personas más empobrecidas desde las periferias.

 Lo hicieron no apoyadas en el poder ni el dinero sino en la fuerza del Amor, los vínculos y la solidaridad acogida y regalada .

¡Orgullosa de este linaje de mujeres buscadoras y resilientes por las que en gran parte soy quien soy hoy.

Gracias compañeras en tolos lugares del mundo donde estamos.

Gracias mujeres apóstoles del Corazón de Jesús
    

sábado, 15 de enero de 2022

SOBRE RISAS, FRAGILIDADES Y RESPIRACIONES (Alandar Enero 2022)

Retomo mi columna en Alandar tras varios meses de silencio y con más convencimiento si cabe que en la debilidad de lo humano se revela nuestra más profunda verdad pues el latido del mundo es su fragilidad. La lucha contra el linfoma de mi hermana (por ahora vencido) me ha obligado a poner mis energías en esta batalla, también la de mis palabras. Después del tsunami vivido intento volver a mi cotidianidad en la que escribir es siempre oxígeno y respiración. La necesidad no solo de respirar con profundidad y con energía, sino también de hacerlo en comunidad y con alegría, porque respiramos de forma muy distinta cuando estamos alegres que cuando estarnos apesadumbradas. Una maestra de yoga me decía estos días que la respiración triste es poco profunda, lenta y poco constante, lo que hace que nuestro organismo se oxigene con dificultad y provoque tensiones en nuestra mente y nuestro corazón. Sim embargo, la respiración de la risa es profunda, fluida y regular, aporta una gran cantidad de oxígeno a todo nuestro cuerpo y energía a nuestra mente.

 La risa moviliza alrededor de 400 músculos y facilita que entre el doble de aire en los pulmones. Reír no solo no produce arrugas, sino que es el mejor antídoto contra ellas, ya que una mayor oxigenación celular borra las ojeras y el aspecto de cansancio en el rostro. La risa libera también endorfinas, serotonina y dopamina, hormonas que generan bienestar, alegría y efecto analgésico. Todo esto me decía una maestra de yoga, mientras yo pensaba que desde chiquitas tendríamos que ser alfabetizadas con un manual de risas para tiempos oscuros y sin certezas.

Pero ¿es posible referirnos hoy a la alegría sin escandalizar a la gente para la que la vida es solo llanto, es decir, sin el permiso de las víctimas y la complicidad con ellas? Estoy convencida de que sí, porque la alegría a la que me refiero no es la alegría que nace de un optimismo ingenuo al margen de la historia y sus conflictos y de las luchas sociales por transformarla aquí y ahora, sino la alegría de la fe, “la alegría de creer” que diría Madeleine Delbrel. La alegría de sostener la vida en común, en la confianza y en la bondad de Dios y de comprometernos desde ese espíritu a no ser cómplices con la injusticia, la violencia ni el desamor, sino a recrear el buen vivir y el buen convivir allí donde estemos y buscar también mistagogos y mistagogas expertos en ella, en tiempos oscuros.

Porque la risa tiene también sus maestras y sus musas. Una de ellas sin duda en este tiempo ha sido Fatou. Mi vecina senegalesa, recién mamá de Awa, que nació la víspera de Navidad y cuyo papá, Gora, murió el mes de noviembre, como consecuencia de un atropello tras una lucha intensa por la vida en el Hospital de parapléjicos de Toledo. Fatou, aun en medio de su inmensa pérdida y su pena no deja de sonreír y animar a su bebé a hacerlo cuando le habla de su padre, o cuando llega a comer a nuestra casa y se detiene a contemplar un foto de Gora que tenemos en la sala, y en vez de llorar, como haríamos cualquiera de nosotras, sonríe y le dice a Awa en wolof: es tu papá, siempre estaba alegre, y la bebé sonríe.

Esa complicidad madre-hija me recuerda también el poder de otra risa bíblica, la de Sara, la anciana, y su carcajada desconcertarte y esperanzada ante el nacimiento de su hijo, al que puso por nombre Isaac “el que me ha dado la risa”. Porque pese a la dureza del momento que atravesamos y la fatiga pandémica de la que no terminamos de liberarnos, vivimos rodeadas de nuevos Isaac que nos devuelven el poder de la risa y que nos recuerdan que para reír no todo tiene que estar resuelto, ni los problemas del mundo solucionados, sino que reír, y hacerlo en comunidad, es una herramienta política para ello. Son testigos de la fuerza trasgresora y resiliente de la alegría en un mundo donde impera el poder de las privatizaciones, el racismo, el clasismo y el heteropatriarcado que condena a no ser a quienes declara no normativos o descartables. Por eso para el año que empieza tengo solo un propósito que le pido prestado a Mario Benedetti y a Gioconda Belli “defender la alegría” y para “saber tirarnos una buena carcajada y ser felices aun en la noche más honda y cerrada”.

Es mi deseo también para todos los lectores de Alandar: un año lleno de risas compartidas en el fragor de las luchas por la vida y de la fragilidad humana



Pepa Torres Pérez








































domingo, 21 de marzo de 2021

23 de marzo : Dia de la Poesia


HOMENAJE A LAS HERMANAS

A veces, las mujeres que admiro lloran.

Lloran polen, lloran piedra, lloran plumas caídas de estornino débil

y aceite quemado sobre la arena gris.

Lloran porque no encuentran

el hilo del buen amor,

lloran porque su voz no es una columna de mármol,

lloran por el peso del río.


Hay mujeres que admiro y no conozco y a veces lloran.

Supongo que también les arden bulbos en las entrañas y tienen en el jardín

tumbas de cedro.

Otras mujeres llevan

el fardo prieto de veinte siglos sobre los hombros.

No tienen mucho tiempo para llorar, pero a veces,

manantiales y pozos y olas se les caen a las manos.


El charco repta lentamente, llega al mar de los charcos de antaño.

Se evapora, llueve.

Lustrosas espigas se hinchan

en un huerto de otra parte.



Laura Casielles





 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 20 de julio de 2017

MONJAS DE BARRIO


Cuando tenía 22 años me atrajeron perdidamente. Me fascinaron sus casas, pisos pequeños en barrios populares o marginales siempre abiertos y dispuestos a compartir la mesa, la conversación, la escucha  con quien llamase a su puerta. 

No llevaban hábito pero se las identificaba fácilmente por los lugares donde transitaban y la gratuidad y la permanencia de sus compromisos en ellos y porque en estos espacios tenían un don especial para llegar a la gente más vulnerada y generar amistad y encuentro. 

jueves, 29 de junio de 2017

QUEREMOS ACOGER ¡YA!


Conocí a Rabit hace unos meses. Lo trajo a nuestra casa otro amigo “sin papeles” que lo había encontrado en la calle desorientado y sin saber dónde ir. Su mirada cargaba un sufrimiento insostenible, y sus brazos unas quemaduras, que mucho después supimos eran las marcas de la tortura en su país de origen, Bangladesh, por resistirse a la dictadura del partido que actualmente lo gobierna: La liga Awami. Amenazado de muerte se vió forzado a salir de su tierra y en su largo éxodo perdió a su familia y a sus dos hijos. Tras meses en el mar, sin agua y a la deriva, llegó finalmente a las costas italianas, con el infierno de Libia grabado en su memoria. 

jueves, 8 de junio de 2017

MINNIE MOUSE


Las apariencias engañan.Lo sabemos pero sigue sorprendiéndonos la verdad que encierra. En Las zonas turísticas de nuestras ciudades se han hecho cotidianos en el paisaje urbano algunos personajes de Walt Disney que se ofrecen para hacerse fotos con los viandantes como una forma de ganarse la vida : El Pato Donad, Daysi, Mickey o Minnie Mouse, etc. La creatividad de la gente en encontrar formas de supervivencia es increíble, máxime si se trata de mujeres. Una de ellas es Minnie Mouse.

jueves, 18 de mayo de 2017

Pasión por aprender ( Alfa y Omega)


La pasión por aprender de las mujeres y su esfuerzo por hacerlo en situaciones adversas siempre me ha apasionado y contagiado. 

De hecho conozco historias increíblemente bellas a la vez que terribles, como la de Antonia, una amiga extremeña que era pastora y recorría kms a pie para llegar al nocturno de Educación de adultas en un pequeño pueblo extremeño, allá por los años 80. 

O historias como la de Lola, otra amiga andaluza, que se sacó el graduado a escondidas de su marido y que convirtió el cuarto de baño en sala de estudio, pues mientras él creía que ella se estaba  maquillando y arreglando para salir, ella hacía las fichas de los temas que tenía que presentar en clase. 

O la historia de Marisa, madre sola con un hijo y obrera en una fábrica de Alicante que consiguió sacarse un doctorado en sociología. 

jueves, 27 de abril de 2017

CASAS SIN GENTE GENTE SIN CASA

Anoche, después de estar en casa de unos amigos, al volver a la mía me costó dormir. Un sentimiento de malestar y rabia me lo impidió hasta que por fin altas horas de la madrugada conseguí relajarlo. Nuestros amigos nos habían invitado a cenar. Uno de ellos acaba de ser padre por primera vez y aunque no podrá ver a su hija y su mujer hasta dentro de ocho meses, que es cuando calcula que podrá haber ahorrado el dinero para el viaje a su país, quería celebrarlo con unos cuantos amigos y amigas españolas.

Yo no había estado nunca en su casa y aunque conozco bien la situación de la vivienda en Lavapiés y su especulación, la verdad es que me impresionó ver un cuarto de bicicletas en el bajo de un bloque de vivienda ruinosa convertido en piso de alquiler, en concreto el piso en que vivían nuestros amigos anfitriones.

miércoles, 26 de abril de 2017

En Abril de 1904 nació la gran María Zambrano...




 Mi homenaje hoy a ella, con ella y muchas otras
Juntas y diversas recreando su palabra en la vida 

PREFIERO UNA LIBERTAD INCÓMODA 

A UNA SERVIDUMBRE TRANQUILA


"La noche, en una de sus formas de plenitud es la noche del sentido, cuando el sentido del que está al filo de la muerte, o sobre la muerte como un mar único sostenido, se produce, la salvadora noche del sentido por desolada que sea. Porque entonces se siente, aunque sea pálidamente, que la germinación de lo que la ceguera y la mudez que la oscuridad sin más traería, no es solamente anuncio sino comienzo y razón al par" .


LECTURA DE SUS TEXTOS HOY ....PALABRAS CON ALMA

DESDE LAVAPIÉS AL INFINITO 

   

viernes, 17 de marzo de 2017

Hoy por tí mañana por mí ( Alfa y Omega)


Llevo un par de semanas con el brazo y la mano derecha inmovilizada por un pequeño accidente. Es una situación nueva que me obliga a “no valerme por mis manos”, sino a “ponerme en las manos” de otros y otras.

Manos que me ayudan a levantarme y asearme, manos que sostienen y ofrecen seguridad cuando cojo el autobús para ir al médico, manos que se ofrecen para escribir al ordenador mis palabras, manos de diferentes colores y texturas que cuidan y piden permiso para hacerlo.

viernes, 24 de febrero de 2017

El jardinero Valiente (Alfa y Omega Febrero 2017)


Se llama Khalid y es jardinero. Trabaja en la zona Sur de Madrid. Es muy divertido y empático para las relaciones. Por eso además de tener amigos entre sus compañeros los tiene también entre algunos vecinos donde arreglan los jardines, sobre todo personas mayores. Pero Luis, es un abuelo con el que tiene una relación especial. A media mañana a veces le lleva un bocadillo y Khalid se lo devuelve invitándole a un café. Con él ha aprendido lo que es un carajillo, aunque se ha resistido a tomarlo porque no consume alcohol, cosa que Luis, no puede entender que no lo haga, con el frío que hace y por más musulmán que sea.

jueves, 2 de febrero de 2017

BIZCOCHOS ANTICRISIS Y MUCHO MÁS ( Alfa y Omega Febrero 2017)

Hace un mes en un taller sobre sostenibilidad y ecología alguien me dijo que beber un trago de café de Comercio justo te hacía un poco menos cómplice de la injusticia. A algunas personas quizás le pueda parecer exagerado, pero yo estoy también bastante convencida de ello. Algo parecido me sucede cuando consumo los bizcochos anticrisis que Fátima y Said comercializan a través de una red de apoyo solidario.
Hace unos años cuando estalló la burbuja inmobiliaria Said se quedó sin trabajo y entró en un estado de abatimiento y depresión que complicó aún más su situación económica. Su mujer, Fátima, acababa de tener su tercer hijo y quizás por eso, por la urgencia de una nueva boca que alimentar, no claudicó al desaliento cuando el paro se instaló en su casa, como en la de tantas familias, para quedarse. 

Junto con Leyla, otra mujer marroquí decidió ofrecer bizcochos, tés, meriendas y comidas para eventos a asociaciones, y apoyadas por una red solidaria de distribución, sostenidas por unas comunidades cristianas, han conseguido atravesar la espesura de la crisis en sus familias.

 Los ingresos obtenidos con esta pequeña iniciativa de economía informal les alcanzan para sacar adelante el alquiler e impedir que la pobreza energética se cebe en sus hogares. Ha pasado ya algún tiempo y lo que se inició como un proyecto entre mujeres se ha convertido en un proyecto familiar con el que Said ha ido recobrando las energías y el ánimo. Actualmente es él quien se encarga de recoger los encargos por Internet o por teléfono y llevarlos a domicilio[1].

Los bizcochos se han convertido en cuscús, pastellas, carnes o pescados asados, de modo que cada vez somos más gentes las que al consumir los menús y los bizcochos a domicilio, que preparan Said y Leyla, nos vamos haciendo más conscientes, como decía Eduardo Galeano“Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo"





[1] El mail para encargos es: bizcochosanticrisisymuchomas@gmail.com

jueves, 12 de enero de 2017

ZAPATOS PARA EMPEZAR EL NUEVO AÑO ( Alfa y Omega Enero 2017)

Desde chiquita mi padre me enseñó a acoger el nuevo año cuidando los zapatos. El 1 de Enero era un ritual familiar limpiarlos y abrillantarlos todos juntos antes de salir a la calle en el primer paseo del año y mientras lo hacíamos nos contaba que mi abuelo le había enseñado a él a hacer lo mismo

Mi padre, que fue niño de postguerra sabía bien lo que era carecer de ellos. Pero este año nuevo han sido otros zapatos los que hicieron que me despertaran con estremecimiento. Los zapatos, o mejor dicho las deportivas de los más de 80 inmigrantes subsaharianos que permanecieron encaramados en la valla de Ceuta entre la madrugada del 31 de Diciembre y el 1 de Enero y que fueron brutalmente reprimidos con material antidisturbios, pelotos, gases por las fuerzas de seguridad del estado hasta ser finalmente devueltos en caliente  a Marruecos. Como consecuencia de estos hechos han muerto dos jóvenes africanos y un tercero ha perdido un ojo. 

Una vez más, por mucho que intenten disfrazarla de “legal”, primó la barbarie, sobre la humanidad, la justicia y el respeto a los derechos humanos. La noticia apenas ha tenido eco en los medios, a no ser por el empeño de algunas organizaciones y grupos de iglesia alternativos empeñadas en romper el muro del silencio. 

Nos hemos acostumbrado a naturalizar el expolio de África y el de sus hijos e hijas, el derecho de los africanos a migrar y también a no verse forzados a hacerlo. Pero sus zapatos despedazados en las concertinas y sus cuerpos rotos gritan y seguirán gritando, como dice Monseñor Agrelo, obispo de Tánger, que los inmigrantes no son un peligro, sino que están en peligro.

Aunque la nota de prensa oficial acusa a los subsaharianos que protagonizaron ese salto de haber actuado de forma extremadamente violenta y organizada. Sin embargo, el obispo, ha afirmado que la única arma que él ha podido comprobar en su encuentro con ellos, tras los acontecimientos, no han sido otras más que el hambre y el frío y que la iniquidad contra los pobres, que se lleva a cabo en la frontera Sur tiene armas más poderosas como son la censura y la mentira. 

Mientras tanto en los campamentos de Beliones los africanos siguen arreglando sus zapatos, insertando clavos en sus suelas para intentar un nuevo salto y nos urgen a gastar las nuestras denunciando las devoluciones en caliente

                                                           Inshallah

domingo, 8 de enero de 2017

LOS INMIGRANTES NO SON UN PELIGRO, SINO QUE ESTÁN EN PELIGRO

El triunfo de Donald Trump como presidente de Estado Unidos confirma entre otras cosas el éxito de la criminalización de los inmigrantes y el poder del miedo para manipular a las masas, incluido entre los propios migrantes. Convertir al diferente, al extranjero, en enemigo o en chivo expiatorio en condiciones de impotencia política o crisis económica funciona. La sombra de los neofascismos recorre el mundo, ya sea con el nombre de Trumpismo Amanecer Dorado o Lepenismo.

Pero como ha declarado recientemente Monseñor Agrelo [1], las personas migrantes y refugiadas, los sujetos que viven en primera persona el fenómeno de la movilidad humana no son peligro, sino que están en peligro y la legalidad ha declarado la guerra a los pobres. 

Lo hemos visto recientemente en algunas imágenes que a través de medios alternativos nos han mostrado el desalojo violento de más de 3000 inmigrantes, en los alrededores de la estación Norte de París, donde intentaban cobijarse tras el desmantelamiento de los campamentos de Calais y su posterior traslado en autobuses de la vergüenza, que en lugar de proteger a las personas protegían con plásticos antisépticos los asientos. 

El imaginario de los migrantes como peligro y amenaza a la seguridad cotidiana se reproduce desde las lógicas del poder e invierte la realidad. Así está sucediendo cada día, ya sea en la Puerta del Sol en Madrid, con el acoso a manteros, con el nuevo plan policial que se quiere poner en marcha en el distrito Centro, o las agresiones a lateros que estamos registrando en estos últimos meses, ya sea en el bosque de Beliones en la frontera Sur, en los campos de refugiados en Grecia y Turquía o la violación sistemática de los derechos humanos en los CIES, como recientemente las personas amotinadas en el de Aluche nos lo han recordado con sus gritos de dignidad, dignidad, libertad, libertad.

Por eso, como denuncia el obispo de Tánger, produce perplejidad ver a las fuerzas de seguridad de los estados desplegarse para que los pobres no puedan acceder al pan y circular libremente por las calles.El mal es un monstruo, un poder sin nombre que se burla de la justicia. Ignora los derechos humanos e impide incluso la caridad, en el mejor sentido de la palabra. o sencillamente el sentimiento de humanidad ante el sufrimiento de los otros si estos otros son diferentes, porque el diferente se ha demonizado y convertido en peligro.

Pero el otro, el diferente y su clamor irrumpen también en nuestra vida cotidiana con una verdad más desnuda:  

“Estoy a la puerta y llamo si me abres cenaremos juntos”...

“Clamo en las fronteras de la Europa fortaleza. He sido expoliado, por guerras y hambrunas producidas por aquellos que me criminalizan y me convierten en descartable para mantener su status quo…"

"Estoy a la puerta y clamo. Abridme, en nombre del Dios, de Jesús, Nuestra Justicia..."

 "Abridme en nombre de Alfattah, el Dios todo apertura, como le invoca El Islam"... 

"Abridme, para que nos sentemos juntos y juntas en la mesa de los derechos humanos y sociales y la distribución equitativa de los bienes de la tierra. 

"Abridme, Abrid las fronteras. Soy, yo Dios mismo, el que os lo reclama (Ap 3,20).



[1] Santiago Agrelo, Fe contra el mal, 14/ 10 /2016,http://www.vidareligiosa.es/blogs/guantedeseda/

lunes, 14 de noviembre de 2016

GRITAR DE ALEGRÍA




A Shaila la enseñaron a callar y a aguantar, y como ella dice, lo aprendió tan bien que su cuerpo se fue agachando y encorvando hasta el punto de sentirse sin derecho a ser, sin derecho a tener necesidades propias ni a aspirar a satisfacerlas y muchos menos a reclamarlas. Entre tanto se casó y tuvo dos hijas. Hizo y hace de madre y padre a la vez, pues por el camino su marido desapareció sin dejar rastro. Shaila es una de las miles de historias de vida a la que los informes de la pobreza en España denominan “familias monoparentales femeninas“o “mujeres sin cargas compartidas“ y que constituyen una de las realidades más golpeadas por la actual crisis económica.

Shaila es rumana de nacimiento y trabaja como empleada de hogar. Tras 10 años de hacerlo con la misma familia la despidieron sin previo aviso y sin darle ninguna explicación más que “también ellos estaban en crisis”, aunque paradójicamente recientemente hubieran cambiado de coche y se hubieran mudado a una zona residencial de mayor status. La despidieron con una figura jurídica que no existe en el Estatuto de los trabajadores y trabajadoras, pero que pervive aun en el sistema especial de las empleadas de hogar: el desistimiento. Pero paradójicamente para Sheila su despido no fue el final sino el inicio de un nuevo despertar.

Su despido fue como la gota que colmó su aguante y destapó su rabia canalizándola en lucha organizada con otras mujeres. A través de una amiga empezó a participar en las asambleas del colectivo Territorio Doméstico y en los talleres legales, y animada por otras compañeras y la abogada del grupo decidió denunciar a su empleadora. No era sólo por una cuestión de dinero, que por otra parte le correspondía, sino que como afirma Shaila, era sobre todo cuestión de dignidad y de no poder más con tanto ninguneo.
En Territorio Doméstico conoció a otras mujeres que habían hecho lo mismo y eso la empoderó y le ayudó a confiar en sus posibilidades y reencontrar su voz, tanto tiempo secuestrada por el miedo en el fondo de sí misma. Con Territorio, dice Shaila, aprendí a gritar “empecé a hacerlo en las manifestaciones y también en los performances y las dramatizaciones que hacíamos en los encuentros con otras mujeres: “Se acabó la esclavitud en el empleo doméstico”, “Querían brazos pero llegamos personas”, “Cuando digo no es no”, “Porque sin nosotras no se mueve el mundo”.

Por eso hoy Sheila y sus compañeras gritan de alegría, sin vergüenza, en la puerta del Servicio de Mediación y Arbitraje de la Calle Princesa, ante la mirada perpleja de los viandantes. Porque han ganado el juicio a su empleadora