domingo, 5 de enero de 2014
El Dios en el que creo y la evolución de mis imágenes sobre Él-Ella
¿Cómo tener paciencia,
quienes vivimos del Amor
Si nos precede en el camino
y siempre se nos escapa...
Amor exige al Amor
Más que lo que la inteligencia entiende (Hadewijch de Amberes).
1- LA IDENTIDAD INCÓMODA, FRONTERIZA Y AGRADECIDA DE MI EXISTENCIA Y MI FE.
No puedo hablar del Dios en quien creo al margen de la mujer que soy, por eso con pudor me atrevo a presentarme en unas breves líneas: Soy una mujer de 47 años con una identidad múltiple y heterodoxa: soy mujer cristiana, monja, feminista y de izquierdas. Una identidad arriesgada por su incomodidad y por su inclasificabilidad que me hace de algún modo “forastera” en las propias tierras que me configuran. Soy lo que algunas y algunos consideran alguien imposible o inexistente, pero mi existencia, como las de otras muchas como yo, muestra que aunque a menudo se nos reduzca a la invisibilidad existimos y somos posibles. Existencias incómodas, contradictorias pero felices y tercamente esperanzadas y resistentes, apasionadas por Dios y por su Reino.Un Dios que a lo largo de nuestra historia se nos ha hecho “mutable”, nos ha ido desvelando destellos de su misterio encarnado y al calor del fuego con que nos ha impregnado el corazón nos ha ido conduciendo y nos conduce, sostenidas en y por el pueblo de Dios, hacia transformaciones profundas, inéditas de nuestro ser más hondo y de nuestro modo de estar en el mundo y en la iglesia. Comparto con la brevedad que suponen las escasas páginas que se nos piden para ello la evolución de algunas de mis imágenes del Dios en quien hoy creo, el Dios que fundamenta y sostiene mi existencia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)