viernes, 25 de septiembre de 2015

crónicas de periferia. Alfa y Omega 24/9/2015

   
Conocí a Isabel en un curso de cuentacuentos. Me llamó la atención la autenticidad y la libertad con que se manifestaba en su forma de estar y relacionarse con el grupo. Más tarde me reencontré con ella en unas jornadas sobre SIDA, en las que le pedí colaboración como narradora de historias de solidaridad y esperanza. Un año después intenté buscarla de nuevo, pero me dijeron que se había marchado con su marido y su hijo a Perú como voluntaria internacional para apoyar un proyecto de mujeres y de desarrollo comunitario en una zona campesina.