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jueves, 13 de marzo de 2025

DEJARNOS TRANSFIGURAR (Lc 9, 28b-36) Comentario Evangelio16 marzo 2025

El Evangelio de hoy nos remite a una pregunta que frecuentemente las cristianas y los cristianos contemporáneos nos hacemos: ¿Cómo hacer experiencia de Dios en medio del ruido, el ajetreo y los compromisos cotidianos? ¿Cómo vivir la dimensión contemplativa y orante de nuestra fe y dejarnos trasfigurar por ella, como le sucedió al propio Jesús y tantos hombres y mujeres testigos, que nos han precedido?

El texto nos da algunas claves para ello.

-El cuidado de la dimensión comunitaria

Aunque la oración es personal tiene una dimensión comunitaria, una comunidad de sentido y esperanza, que sostiene. Una comunidad, desde la que se clama a Dios conjuntamente, se expresa el anhelo de amor y comunión. Por eso Jesús invita a Pedro a Juan y a Santiago a subir al monte Horeb con Él.

-Dejarse sorprender por las paradojas y la revolución de los adverbios, que propone el Evangelio.

En la tradición judeocristiana el monte Horeb es el lugar de la revelación de Dios por excelencia. Lugar de teofanía, donde Dios selló su alianza de amor con Moisés. Sin embargo, desde una perspectiva espiritual “subir al monte Horeb” y contemplar los destellos del Misterio, más que ascender, implica descender. La espiritualidad cristiana más que los arriba de la historia y la condición humana, remite a los abajo. Invita a adentrarse en la profundidad del corazón, en la fuente del ser, a aventurarse en su hondura, vivir haciendo hoyo, traspasando la corteza de las superficialidad, hasta descubrir esa experiencia que tan bellamente expresó Etty Hillesum :

“Hay en mí un pozo profundo. Y en ese pozo está Dios. A veces consigo llegar a él, pero lo más frecuente es que las piedras y escombros obstruyan el pozo y Dios quede sepultado. Entonces es necesario volver a sacarlo a la luz (...) Voy a ayudarte Dios mío a no apagarte en mí “

“Ascender al Horeb” no es tampoco abstraerse de la realidad, ni idealizarla, sino más bien atreverse, con la ayuda del Espíritu, a perforarla y descubrirla habitada por un Amor que nos trasciende y trasfigura, si así se lo permitimos. Es decir, dejarnos configurar por el Amor, transformándonos internamente (sensibilidad, orientación vital) y externamente (prácticas, relaciones, etc) para ser cauce de tanto don recibido.

-Participar de la vida de Dios y sus testigos y profetas, dejando que algo de sus vidas impregne las nuestras

La oración es comunicación, es interrelación, es participación de la vida de Dios. Por ello nos conecta también con la larga cadena de hombres y mujeres testigos y profetas que sostienen y acompañan nuestra fe. Expresado en la teología más clásica de la iglesia, la oración nos hace participar de la comunión de los santos y santas. En este sentido nos arraiga en una larga tradición de buscadores y buscadoras comprometidos y comprometidas en hacer histórica la utopía del evangelio. Nos sostiene y alienta una inmensa nube de testigos

-Estar dispuestos y dispuestas a espabilarnos, como les sucede a los apóstoles

Despertarmos de nuestras inercias, rutinas y comodidades. No pactar con ellas, sino avivar la sensibilidad para captar al Dios de la vida, que nos sorprende siempre empujando y sosteniendo la fragilidad, en nosotros y nosotras mismas y en los y las demás.

-No caer en la tentación de separar a Dios de la historia, y del mundo. No “aspirar a hacer tres tiendas.”

La oración cristiana no nos aísla en burbujas espirituales, sino que nos implica y complica con el sacramento del encuentro, la projimidad humana y la comunión con toda vida. Nos lleva a un modo de estar en el mundo “de parte de Dios”, comprometidos y comprometidas con la realidad y el cuidado de la casa común.

-Escuchar al Hijo y su palabra encarnada en la historia y en lo profundo del corazón humano y dejarnos sobrecoger por esa experiencia.

Arrodillar el corazón ante este misterio. Dejar que cale en nosotros y nosotras como lluvia ligera, para que a su tiempo se traduzca en frutos, porque la experiencia de Dios se verifica siempre en las obras.

¿Cómo ayudarnos como comunidades cristianas a abrirnos a la experiencia de Dios y dejarnos transfigurar por ella?

 Pepa Torres Pérez 

miércoles, 17 de julio de 2024

DESCANSAR COMO JESÚS. ECOLOGÍA DEL CORAZÓN (Mc 6,30-34) ( FE adulta), Comentario del Evangelio domingo 21 de Julio

La lectura de este domingo nos recuerda la necesidad de descanso y cuidado interior en nuestra vida a partir de la propia experiencia de los apóstoles y Jesús. Junto a ello la invitación a vivir estas necesidades humanas desde una espiritualidad integradora en la que la contemplación y la acción son inseparables.

Jesús, tras un periodo intenso de trabajo, invita a los suyos a estar con él en un lugar más apartado y tranquilo. Es decir, a tomar distancia de la realidad para descubrirla con nuevos ojos y volver a ella con renovada energía y sentido. Se trata de un “distanciarse” que no es evasivo, sino que capacita para vivir con más gratuidad y hondura la vida misma y sus “trajines”.

Frente a un descanso individualista, autorreferencial o consumista Jesús nos propone un descanso comunitario, como comunitaria es la vida y el compromiso al que nos urge el evangelio. Un tiempo para descansar buscando espacios más gratuitos y contemplativos en el que experimentar que somos mucho más que nuestras tareas, por comprometidas que sean. Un tiempo para el cuidado de la interioridad, para retomar y profundizar motivaciones.


Pero, la realidad es persistente y la contemplación y la acción no son separables, sino que están mutuamente imbricadas, de ahí la tensión entre el deseo de intimidad y descanso con Jesús de los discípulos y la realidad de las personas que les apremian con sus necesidades y búsquedas, porque como señala el texto, se sienten como ovejas sin pastor.

La compasión de Jesús, su capacidad de conmoción, de sentir con los más abatidos e invisibles, nace precisamente de su capacidad de contemplación, de ese cuidado en tensión de su interioridad en medio del ajetreo de la vida y sus quehaceres. Porque la vida cristiana es una tensión permanente, como no señala el texto, entre el Dios que se nos da entre la gente y la intimidad con Él, en la soledad del corazón. Para vivir fecundamente esta tensión necesitamos lo que al papa Francisco llama una ecología del corazón compuesta de descanso, contemplación y compasión ( Ángelus 18 de Julio del 2021). Solo oxigenándonos por dentro, desde la apertura a la gratuidad de Dios y su compasión podemos abrazar la debilidad humana empezando por la nuestra y poniéndonos a su servicio.

Aprovechemos la oportunidad que nos ofrecen las vacaciones de verano para hacer más hueco a la intimidad de Dios en nuestra vida, a cuidar más los tiempos de escucha contemplativa a la Palabra viva en la realidad de nuestro mundo y en lo profundo del corazón.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Comentario al Evangelio.5 Febrero (Mc 6,1-6)

                        ¿De Nazaret puede salir algo bueno? 

Jesús es rechazado en Nazaret, su lugar de origen. Con frecuencia tendemos a despreciar lo que no es familiar, como si lo relevante de la vida fuera lo extraordinario en lugar de lo cotidiano. Los ojos de la rutina y la costumbre pueden cegarnos para descubrir la grandeza de la vida y las personas que están a nuestro alrededor. Solemos también tener asociado lo importante a lo complejo y lo distante. La sencillez, la cercanía de Jesús, su pobreza escandaliza a sus contemporáneos y a sus paisanos porque contradice su imagen y sus expectativas sobre Dios. Sin embargo, la Buena Noticia del Evangelio lo es precisamente por eso. Revela un nuevo rostro de Dios. Un Dios “humanado”, hecho pobre, vecino sencillo de un lugar del que no se espera nada bueno, encarnado en los insignificantes, denominado el hijo de María, aludiendo a unos orígenes, poco respetables. La universalidad del Evangelio es salvadora e inclusiva porque empieza por aquellos que el mundo desprecia, incluido sus propios paisanos.

Comentario al Evangelio.4 Febrero ( Mc 5,21-43)


Una decisión transgresora
La marginación y el sufrimiento de las mujeres sólo por el hecho de serlo, la violencia religiosa social, familiar sobre quienes se viven en un cuerpo de mujer, es denunciada por Jesús y liberada por su modo de relacionarse con ellas, rompiendo los modelos de conducta patriarcales de su época, especialmente por las más oprimidas y vulneradas. Pero también las mujeres, como la hemorroisa del Evangelio, que sufren por una enfermedad maldita, asociada en su contexto a su condición de ser mujer, las lleva a tomar decisiones trasgresoras más allá de las leyes y preceptos injustos para reclamar su derecho a la salvación, a la felicidad, a vivir con dignidad y justicia. Es este deseo el que lleva a esta mujer a tomar la iniciativa de acercarse por detrás de Jesús, confundida en una masa anónima y reclamar liberación, justicia, como tantas mujeres hoy en el mundo reclaman una vida digna para las mujeres, liberada de la pobreza y la violencia. La mujer hemorroisa es mucho más que una víctima, es una mujer empoderada cuyo anhelo de justicia y liberación le lleva a tomar la iniciativa de tocar el manto de Jesús. Jesús es sensible a su tacto y su clamor y en medio de una masa anónima la pide que se identifique, la singulariza y la sana reconociéndola como mujer de fe y sujeto de liberación de sus propia historia.

viernes, 24 de enero de 2020

Comentario al Evangelio.25 Enero


Comentario al Evangelio. 25 de sábado (Mc 16,15-18)
Proclamad el Evangelio a toda la creación 


La Buena Noticia del Evangelio lo es para la humanidad toda, por eso somos invitados e invitadas a proclamarla a toda la creación. La Resurrección de Cristo tiene también una dimensión cósmica. Creer en el Resucitado nos compromete a humanizar y cuidar la vida en todas sus dimensiones. El mundo es el cuerpo de Dios y el ser humano no es “amo” sino que forma parte de la comunidad de la vida, de la comunidad cósmica. Por eso el Evangelio tiene también una dimensión ecológica que hemos de redescubrir, porque el clamor de los pobres y el clamor de la tierra son un mismo clamor. Por eso creer en Jesús nos compromete también con un estilo de vida cuidadoso con la paz, la justicia y la integridad de la creación, que garantice la sostenibilidad de la vida, sobre todo de la más amenazada y vulnerada que ayude a sanar y liberar la tierra de la depredación y violencia a la que es sometida por los intereses del lucro y el poder y en complicidad con nuestra indiferencia.

jueves, 23 de enero de 2020

Comentario al Evangelio,23 Enero

Sigo publicando cada día desde el Blog de la Red Miriam los "Comentarios del Evangelio del año 2020", porque son los primeros publicados por la editorial San Pablo escritos por una mujer. A quienes no sois cristianas o cristianos esto os parecerá una nimiedad, pero no lo es absoluto dada la resistencia de numerosos sectores de la iglesia en abrirse a la perspectiva de las mujeres y al lenguaje inclusivo, A partir de hoy los publicaré también en mi blog, porque algunas personas y grupos me lo están pidiendo y por la polémica que han generado en algunos ambientes conservadores.
Gracias, editorial San Pablo por esta oportunidad y vuestra apuesta por las mujeres. 

                        Comentario al Evangelio,23 Enero

                               Marcos 3,7-12

                     Jesús, la palabra de la vida

La capacidad de atraer y convocar que tiene Jesús no es por sus palabras o discursos, sino que, como dice el texto, la gente acude a su encuentro “al oír lo que hacía”. Es la palabra de la vida y el testimonio lo que hace creíble a Jesús y suscita en la gente deseos de estar con Él y participar de su Buena Noticia. Sus gestos y sus acciones provocan liberación y sanación entre quienes la vida les resulta una carga demasiado pesada y anhelan un mundo y unas relaciones alternativas. Por eso ser sus testigos y "testigas" nos compromete en ser agentes de ese otro mundo y otras relaciones posibles y hacerlo al modo de Jesús, desde su ternura y su cuidado amoroso.


martes, 7 de enero de 2020

Comentario Evangelio 8 de enero

Comentario Evangelio 8 de enero (Mc 6,34-44)

La lógica de lo común 


La economía del Evangelio no es la lógica del cálculo ni la del atesorar, sino la lógica del don y el milagro del compartir bienes y recursos. Ante el hambre de la gente el texto refleja dos tipos de miradas o enfoques. La mirada de los discípulos y la mirada de Jesús. 

La mirada de los discípulos es una mirada carencial, que les incapacita para ver los recursos que tienen las personas de cara al abordaje de su situación. Su lógica es capitalista, en tanto que no se les ocurre otra alternativa que no sea la del dinero para resolver la situación. 

Sin embargo la mirada de Jesús es una mirada que descubre potencialidades y no sólo carencias en las personas afectadas y por tanto detecta que en ellos mismos puede estar la alternativa a su situación. En este texto se revela la economía del reino como la lógica de lo común. En el compartir de dones, bienes y servicios acontece el milagro que hace posible que haya vida en abundancia para todos y todas y aun sobre.

lunes, 6 de enero de 2020

Comentario al Evangelio, dìa 6 de Enero. Epifanìa

Comentario al Evangelio dìa 6 de Enero. Epifanìa 


(Mateo 2,1-12)


Reconocer la estrella 


La universalidad del Evangelio nos saca de nuestras comodidad e instalación y como a los Magos nos urge a salir hacia las periferias para encontramos con la encarnación de Dios. Lo que para unos es causa de profunda alegría para otros resulta amenazante por miedo a perder sus privilegios. El mesianismo pobre y vulnerable de Jesús es signo de contradicción desde el principio de su vida hasta el fin. 

Por eso, como los Magos necesitamos estar atentos y atentas y reconocer las señales de su manifestación entre nosotros. ¿Qué estrellas orientan hoy nuestro camino como comunidades cristianas en la salida hacia las periferias para encontrarnos con el misterio del Reino que se hace niño y vulnerable?. ¿Qué queremos y podemos ofrecerle?. 



viernes, 3 de enero de 2020

Comentario al Evangelio del 3 de Enero

Comentario al Evangelio del 3 de Enero (Jn 1,29-34)

La fuerza del testimonio 

El testimonio interpreta los signos y hace creíble la fe. El testimonio de Juan Bautista como el de tantos hombres y mujeres testigos en la historia de la iglesia nos mueve a la autenticidad en el seguimiento de Jesús y a dar razón de nuestra esperanza. Pero el testimonio para ser veraz requiere la hondura y la gratuidad de la experiencia. Las palabras se tornan huecas si antes no han sido pasadas por el corazón. Por eso el cultivo de la interioridad y la personalización son condiciones imprescindibles para un testimonio profético.

La Buena Noticia del Evangelio más que apalabrar se encuerpa y dar testimonio de ella, más que un imperativo ético, es un don del Espíritu que nace del agradecimiento y la alegría, aunque conlleve costes. Por eso el hombre y la mujer testigo lo son desde una experiencia de radical humildad y confianza en un Amor mayor que les sostiene y sobrepasa.