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martes, 15 de octubre de 2024

Mapas para encontrarnos ( Alandar Octubre)

Me sorprende esta mañana este cartel en la puerta del Centro Dramático Nacional. Me resulta inspirador en este octubre que amanece con la noticia de la invasión del Líbano por parte del ejército de Netyanahu mientras el genocidio de Palestina parece no tener fin. La polarización política y social  tampoco afloja en nuestra  convivencia y mucho menos en el Congreso de los Diputados. La irritabilidad se ha hecho una compañera incómoda en el cada día de nuestros barrios como expresión de la sociedad del cansancio en la que estamos inmersas ¿Cómo pasar de la desconfianza y la descalificación al reconocimiento, el respeto mutuo yel encuentro?. Propongo algunas señalizaciones posibles en la  cartografía que hagan posible la cultura del encuentro.

-Proximidad, y reconocimiento. El cuerpo a cuerpo, que nos saca de la abstracción de las ideas y nos permite reconocer lo que tenemos en común como seres humanos liberándonos de estereotipos o prejuicios. O dicho en el lenguaje de Fratelli Tutti: Acercarse, expresarse, escuchar, mirar conocerse, tratar de comprender, buscar puntos de contacto, reconocer la diversidad y respetarla, porque el todo es superior a las partes y las diferencias puedan convivir enriqueciéndose e iluminándose recíprocamente, aunque ello implique discusiones que hemos de aprender a gestionar(FT 198-224).

-Escucha y mirada desarmada a los otros /as. Sin proyectar prejuicios ni pre-concepciones que buscan enfrentarnos y sitúan a unos/as  por encima o por debajo de otros/as. Cuidar lenguajes y gestos que incluyan y ayuden a desmontar estereotipos, generalizaciones, fake news y sean respetuosos con la diversidad y el reconocimiento de la dignidad de todas las personas con independencia de su género, orientación sexual, color de su piel, status económico, etc. Mirar a los demás y a uno mismo de forma capacitante, poniendo el foco en las posibilidades y no sólo en la carencia. Una mirada generadora de vínculos que  interrelacione y disponga ala confianza y a generar “un nosotros cada vez más amplio”, porque lo que lleva siempre al naufragio es el aislamiento y lo que siempre nos libera es la relación.

-Empatía y amabilidad. Ejercitar la capacidad de intentar ponernos en la piel del otro, y hacerlo revisando prepotencias o subalternidades que podemos tener  introyectadas. Junto a ello ensayar  lenguajes que alienten y conforten, que estimulen, en lugar de palabras que humillan, , irritan desprecian (…) porque La empatía y la amabilidad  permiten la búsqueda de consensos y abren caminos donde la exasperación destruye todos los puentes (F T 198-224)

-Cuestionar la autosuficiencia y acoger la propia vulnerabilidad ofreciéndonos amparo mutuamente. Lo que nos hace más humanos no es la prepotencia, la intolerancia,  el dogmatismo excluyente, sino la capacidad de saber convivir haciendo hueco a la diversidad que nos constituye como humanidad y aprendiendo a cuidarnos colectiva e inclusivamente, afrontando juntos los riesgos que nos amenazan como especie y como casa común. Frente a la cultura de la indiferencia  la resignación, la impotencia, el no hay nada que hacer, cultivar el sostén mutuo, la organización colectiva y la creatividad. Multiplicar dones, capacidades potencialidades desde la vulnerabilidad compartida, porque la vulnerabilidad si se colectiviza puede hacerse potencia

-Compartir relatos de resistencias y búsquedas que nos estimulen, porque no siempre gana Goliat y necesitamos narrárnoslo y celebrarlo. La risa, la fiesta, la celebración, el humor son también importantes como formas de resistencia que estimulan y fortalecen la cultura del  encuentro

-La apuesta constante y terca por el diálogo y la tolerancia desde la sabiduría de la no violencia activa y la desobediencia civil: No en nuestro nombre. Un diálogo persistente y corajudo, en expresión del papa Francisco. Un diálogo que trata de ir más allá del diálogo dialéctico, para llegar a una auténtica comprensión del otro, que permita una verdadera comunicación mutua, del que emerja un lenguaje común que atraviese los límites del lenguaje propio. Un diálogo flexible y abierto a un mutuo enriquecimientoQue nos lleve a estar dispuestos a ceder algo por el bien común.

¡Buena aventura y a seguir haciendo mapas y hojas de ruta!¡Nos jugamos mucho!

Pepa Torres Pérez

 

 

 

 

 

viernes, 17 de noviembre de 2023

Presentación del libro El beso de Dios. Las Beguinas y la espiritualidad de Amado y los Cuidados


 Un lujo de tarde ayer presentado este maravilloso libro que recomiendo encarecidamente  no solo por el tema sino por el enfoque de su autora  Prado Perez de  Madrid. Un placer compartir conversatorio con ella y con  Rafael Dìaz Salazar . 




miércoles, 22 de febrero de 2023

Adam Smith y los cuidados ( Alandar Febrero 2023)


Se equivocó Adam Smith. Lo que mueve la vida no es la competencia ni la mano invisible de los mercados. Lo que mueve y sostiene la vida es ese torrente sumergido de vida que constituyen las cadenas de cuidados, esos miles de acciones invisibles pero imprescindibles que aseguran el milagro de su sostenibilidad cada día. Sus escenarios transcurren en la trama de lo cotidiano y requieren una actitud contemplativa experta en lo invisible. Por eso es urgente no solo una ética, sino también una épica del cuidado que nos ayude a ponerlas en el centro de la vida, la economía, la cultura, la ciencia, la política, las religiones, como reclaman las ecofeministas.

La vida nos remite constantemente a ello si nos atrevemos afinar la sensibilidad. Lo experimenté ayer mismo cuando al bajarme del metro una voz me llamó a gritos. Era un joven africano vestido de amarillo, que con bayeta en mano limpiaba los torniquetes de la estación del metro. Al principio me costó reconocerle, identificar la voz, la cara, la historia. Pero tras el desconcierto inicial por fin lo hice. Su cuerpo y su semblante habían cambiado mucho. Le conocimos recién llegado a Madrid, procedentes de Frontera Sur, con el cuerpo y el alma golpeados por la furia de las leyes que regulan las fronteras y quienes las custodian.

Porque cuidaron de él en tiempos de ira y abandono sobre su cuerpo negro y sin papeles él cuida de hoy de nosotros los pasajeros apresurados del metro con su sonrisa luminosa y una experiencia poderosa en su piel: no es el cada uno a lo suyo, ni la indiferencia, ni el no meternos en líos, sino que lo que sostiene la vida son los vínculos, la cooperación, el cuidado mutuo, la amistad social y el amor político. Por eso los cuidados no pueden vivirse al margen de la comunidad en las que somos y sin la cual, lo reconozcamos o no es imposible sobrevivir. Porque ser humano es serlo en relación e interdependencia. Así lo experimento también cada jueves en las concentraciones de apoyo en defensa de una salud pública de calidad y universal en la puerta del centro de salud de mi barrio. Frente al descuido y el mal trato que viven los profesionales sanitarios por parte de la Consejería de Sanidad de la comunidad de Madrid, los vecinos salimos a la calle para cuidarles y que nos cuiden, exigiendo: Salud pública de calidad y universal como hicimos el 12 de Febrero al grito de Atención primaria la más necesaria, entre otros.

Vivimos en sociedades demasiado desmemoriadas, deseosas de pasar la página de la pandemia como si nada hubiera pasado. Sin embargo, en tiempos de confinamiento aprendimos con una lucidez insospechada que el cuidado no puede ser un privilegio ni un derecho de unos pocos, sino que estamos llamados como humanidad a cuidarnos juntos y juntas y que entender de otro modo el autocuidado es el principio de nuestra deshumanización.

Así lo aprendí con mis vecinos senegalesas y bangladesís, muchos sin papeles, cuando convirtieron su mezquita en una despensa solidaria y estuvieron en primera línea de solidaridad o del Museo Reina Sofia, que cuando todos los espacios se cerraron, incluyendo los servicios sociales, pusieron a disposición de los colectivos sus instalaciones sus medio y recursos para el cuidado comunitario.

El capitalismo postpandemia y sus ajustes de tuerca sobre la vida de los más vulnerados no ha hecho más que empezar, reproduciendo nuevas formas de expolio e inclusión.

Se equivoco Adam Smith … ¿o tal vez no?

martes, 20 de abril de 2021

Recensión en gallego de Teología en las periferias

 


Que alegría y orgullo que desde la revista Encrucillada, Marisa Vidal, haya hecho una recesión de mi último libro en a lengua de Rosalía de Castro y Castelao.


Pepa Torres é unha muller ben coñecida e querida en Encrucillada. Relixiosa, teóloga, educadora social e profesora no Instituto Superior de Pastoral de Madrid, vive no barrio de Lavapiés, en Madrid. Na presentación deste seu libro, en decembro de 2020, resalta que a teoloxía “sempre é un acto de espirse". A reflexión sobre Deus que Pepa ofrece, misterio de Amor e Dignidade, está feita nun lugar ben concreto, nas periferias dunha cidade descentrada, unha periferia no mesmo centro de Madrid, lugar de resistencia e contraculturalidade ameazado pola xentrificación e os fondos voitre. Para Pepa "a vida nas periferias non é unha opción, senón unha sedución. Non é unha cuestión de voluntarismo ou imperativo ético, é unha cuestión de amor, e de resistencia. Require unha mística que hai que alimentar cada día".

E desde este punto de partida, que é tamén estación de chegada, desenvólvese unha teoloxía encarnada nunha realidade social concreta. No seu anterior libro de 2017, Decir haciendo, a autora foinos introducindo nas historias da realidade do seu barrio, contándonos como estaba a vivir a súa experiencia de Deus. Agora, neste novo traballo, a experiencia artéllase en teoloxía, e a vida dá paso á reflexión fonda, rastrexando as pegadas de Xesús de Nazaret, rastrexando a mirada de Deus nos ollos e o corazón do barrio e as xentes que a habitan.

No inicio deste século XXI, as persoas católicas vivimos inseridas nunha sociedade onde o pluralismo e a increnza son feitos cotiáns. Tamén a incerteza e a impotencia. E nesta realidade volátil, cambiante, chea de miseria e pequenos triunfos, crer en Deus significa vivir na dinámica da xenerosidade e a apertura, na creatividade e no sostemento mutuo.

Venme á cabeza aquel cantante guatemalteco que dicía que Xesús é verbo, non substantivo. En Pepa transparéntase ese Deus verbo, acción continuada e dinamizadora, que transforma o mundo ata facelo plenamente humano. Somos lévedo no medio da masa, pequenas luces posta no candeeiro para iluminar. Cristiáns e cristiás xa non nos podemos permitir o luxo de facer teoloxías de salón, sen poñer os pés na rúa, sen tocar os límites do cotián e transcendelos, máis aló de nós, en sinerxia coa sociedade, a cultura, o mundo no que habitamos e que nos habita.

Deus forma parte das nosas historias de vida, dos vínculos que te sosteñen e cos que sostés e que dan sentido, mesmo nas situacións de maior abandono. As periferias non se poden transitar en solitario senón desde unha experiencia comunitaria forte.

Na Teoloxía de Pepa Torres hai miradas especiais de cariño a diferentes colectivos, sobre todo a mulleres, inmigrantes e cristiás sen igrexa. Fala de orfandade eclesial: cada vez hai máis persoas para as que Xesús de Nazaret e o Evanxeo teñen centralidade nas súas vidas, pero que sofren orfandade ou maltrato eclesial na súa relación coa estrutura, a doutrina, as linguaxes, os xeitos de evanxelización... Son persoas que ven como as súas propostas, desexos, buscas, son menosprezadas ou ignoradas por unha xerarquía eclesiástica que se pon de perfil ante as súas realidades.


Ábrese o libro cunha declaración de vida da autora, que nos expresa a súa experiencia vital de verse sostida por un Misterio de amor e relación, sentido e con-sentido, ao xeito de Xesús de Nazaret, en comensalidade aberta ao mundo. Na segunda parte narra e describe as periferias, as fronteiras que ela transita a diario, para preguntarse e preguntarnos como nos mira Deus dende os ollos das persoas que as habitan. As periferias reclaman unha teoloxía que non so é intelectum fidei, senón intelectum amoris. E o amor é amor político e coidados nas mans dun Deus que é misericordia e acollida. 

Na terceira parte Pepa abre a mirada no descubrimento de novas maneiras de ser comunidades cristiás e comunidades de vida relixiosa. A Igrexa é máis grande que ela mesma, así que ten que abandonar a autorreferencialidade e o eclesiocentrismo para avanzar cara ao Reinocentrismo, conectando coa súa raíz evanxélica, unha igrexa “en saída”, que acolle e anuncia a Deus nas periferias da vida. Pepa Torres traza tamén o camiño dunha nova maneira de entender a vida relixiosa, desde unha mística do amor e a relación, e fala de recuperar identidades, de avivar en nós a memoria perigosa do seguimento de Xesús, buscando as pegadas deste cambio en figuras bíblicas que se volven testemuñas de amor e coidados.

A cuarta parte do libro dedícase ás mulleres na Igrexa, e fala desta relación como unha débeda histórica. Do feminismo destaca os coidados, como unha veta de ouro presente na tradición feminista que é necesario implantar na sociedade e na Igrexa. E contrapón a dúas mulleres cunha reconciliación pendente: Sara e Agar, a matriarca e a escrava, dúas mulleres enfrontadas pola súa supeditación ao proxecto de vida e familia de Abraham. En paralelo a estas dúas vidas corre e desenvólvese a exclusión das mulleres na Igrexa hoxe.

Remato esta recensión recomendándovos a lectura deste libro, que dá azos a unha vida en plenitude, desde o evanxeo do amor político e os coidados nestes tempos de incerteza. Quero tamén destacar de xeito especial as oracións presentes neste libro, cantos que abrollan da vida en compromiso e do Evanxeo vivido, que nos fan avanzar cara unha nova espiritualidade, activa e creativa.

sábado, 10 de abril de 2021

CONSPIRAR


De las cosas buenas que nos está trayendo esta crisis es que está poniendo en el centro no sólo la necesidad de una cultura del cuidado, sino la materialidad de la vida, cosa que a los creyentes con frecuencia se nos olvida. Padecemos aun en muchos sectores eclesiales de un dualismo crónico, que divide la realidad en dos planos: lo espiritual y lo material, situando el primero en el piso de arriba y el segundo en el sótano. Confesamos la encarnación en el credo, pero fácilmente nos escandalizamos de ella al detectar sus huellas en la mundanidad y el despojo en la historia. El déficit de materialidad y mundo caracteriza todavía mucho a nuestra iglesia, que sigue desvinculando a Dios de las experiencias hondas de placer y felicidad, de las relaciones, de la política, de la vida ciudadana, del diálogo con la ciencia, del trabajo. Lo cual constituye un atentado contra la encarnación, y termina por deformar el cristianismo en una religión burguesa.

Pero el Dios de Jesús no es un Dios light o líquido. La fe cristiana no remite nunca a respuestas abstractas, sino a la encarnación, al espesor de la realidad, donde todo se da mezclado: la vida y la muerte, el sufrimiento y la alegría, la gracia y el pecado, la generosidad más sobreabundante y la mezquindad más extrema. Tampoco podemos rastrear las señales ni los guiños cómplices del Misterio, que llamamos Dios, al margen de la historia y de los cuerpos más vulnerados donde está empeñado en revelársenos. La espiritualidad no es una terapia anti-estress, sino que nos ubica en un horizonte habitado por un Dios solidario con las víctimas desde donde emerge una resistencia y una esperanza insólita.

Por eso en tiempos de pandemia y cada día necesitamos no sólo inspirar y expirar, sino también conspirar: fortalecer tramas comunitarias de resistencia y de compromiso con la ecojusticia. Porque donde dos o tres estéis reunidos en mi nombre allí estoy yo” (Mt 18,20). Pero quizás es necesario recordar que en mi nombre no se refiere a la “la etiqueta o lo símbolos católicos”, sino a quienes se identifican con los valores evangélicos, sea cual sea su credo religioso. El Reino esta siempre más allá de la Iglesia y su misión no es anunciarse a sí misma, sino ser sacramento de salvación para el mundo (LG 48, 9). Por eso la iglesia si es de Jesús ha de ser forzosamente en salida y no en repliegue, máxime en tiempos de crisis.

Por eso las tramas comunitarias son hoy más que nunca sacramentos de la esperanza que nutren y sostienen las de muchas gentes: no ser invisibles, no ser desahuciado, tener comida y material escolar para los hijos, no perder el trabajo, no estar solo, etc. Esperanzas, muchas de la cuales, pasan por la materialidad de la vida y remiten a compromiso con las tres t, que nos recuerda el papa Francisco: Techo, tierra, trabajo. Las tramas comunitarias son también signo de que otro mundo está siendo posible en medio de esta crisis, como señala la ecofeminista Yolanda Sáez [1], son ese lugar en los que las sumas de nuestras derrotas se convierten en esperanza por el hecho de estar juntos y donde la suma de nuestras oscuridades se convierte en luz para estar en conexión y atravesar la incertidumbre.



Conspiremos






[1] Yolanda Sáez. “Ecofeminismo. Tejiendo redes”, Mas allá de la pandemia al de la pandemia. Vivir en estado de excepción, Iglesia Viva (283), 2020.

sábado, 21 de noviembre de 2020

Mística de la calle



En estos tiempos de incertidumbre se nos hace imprescindible acudir a nuestras genealogías femeninas, maestras de resiliencia. 

Una de ellas es sin duda Madeleine Delbrel  

y su " mística de la calle"  


MÍSTICA DE LA CALLE 

Hay personas a las que Dios elige y pone aparte.

Hay otras a las que deja en la masa. No retira del mundo.

Son personas que hacen un trabajo normal, que tiene un hogar

Normal o que son solteros normales.

Son personas de la vida ordinaria.

Personas con las se encuentra uno en cualquier calle.

Les gusta la puerta de la calle (…)

Nosotros, gente de la calle, creemos con todas nuestras fuerzas que

Esta calle, que este mundo en el que Dios nos ha puesto constituye para

Nosotros, el lugar de nuestra santidad.

Creemos que nada necesario nos falta, porque si algo necesario nos

Faltase, Dios ya no lo habría dado


      (La santidad de la gente sencilla)    

domingo, 31 de mayo de 2020

Intérpretes para sanar ...Intérpretes ya

 Contra la barrera idiomática y cultural  
INTERPRETES EN LOS CENTRO DE SALUD Y  HOSPITALES...
 Para que nunca más se repitan historias como la de Mohamed Hussein. 


miércoles, 27 de mayo de 2020

Prácticas de economía feminista

Hace unos días tuve la suerte de participar en este coloquio organizado por Economistas sin fronteras .Os lo recomiendo.

Para no volver a la normalidad porque la normalidad era el problema  


https://www.youtube.com/watch?v=p8T7OsY5XtQ#action=share