lunes, 17 de marzo de 2014

Hay vida más allá de la crisis ( ALANDAR. Marzo 2014)

DE LUCIÉRNAGAS Y NOCHES

Tengo un amiga que acaba de atravesar el oscuro túnel de una depresión. Es una mujer de deseos intensos, de creatividad rebosante que anda en el aprendizaje vital de buscar medida al mundo y a los sueños. Una mujer en busca de un espacio que aun no encuentra, poseída del vértigo de la infinitud y de la posibilidad. Durante casi dos meses mi amiga, que es mujer de palabras y de canto, perdió la voz de agotamiento y tristeza, pero en las proximidades del 8 de Marzo, (casualidades de la vida, ¿no?) poco a poco la ha ido recobrando. Cuenta que en sus momentos de mayor desánimo, tumbada en la cama intentaba concentrar toda su energía en la oscuridad buscando en ella una chispa de luz, un punto luminoso al que agarrarse y fue entonces cuando emergió de su memoria una imagen de su infancia que creía olvidada: los paseos nocturnos con su abuela y otras mujeres en el pueblo jugando a descubrir luciérnagas.
Por eso en este mes de Marzo, esperanzada y combativamente feminista, pues hoy nos urge serlo más que nunca dada la violencia con que la crisis nos esta golpeando a las mujeres , muchas de nosotras nos hemos hecho “expertas en luciérnagas”. Y es que como dice Gustavo Gutiérrez[1]: “Cuando la oscuridad es mayor, un fósforo encendido, una chispa, una luciérnaga tiene un alcance inusitado y levanta nuestras esperanzas. Por instantes nos permiten vernos las caras, saber quienes estamos ahí, percibir rostros menos temerosos, miradas que invitan al dialogo y la colaboración (…). Son las pequeñas pero contagiosas luces que alumbran una espesa noche”.

Por eso este mes mi artículo tiene como protagonistas a algunas personas y colectivos luciérnagas. He encontrado a algunas de ellas recientemente en Salamanca en el Barrio de Buenos Aires. Un barrio históricamente excluido cuya marginación ha dejado de ”estar de moda” en las agendas de las ONGs y en las “pastorales universitarias comprometidas” y que a excepción de la asociación ASDECOBA, la parroquia y su plataforma vecinal se han olvidado de su existencia. Un barrio donde los tiroteos nocturnos forman parte del paisaje cotidiano, y al que hace ya mucho tiempo se niegan a acceder los taxis a no ser que sean “cundas” con gente que va a pillar su chute. Un barrio en el que el narcotráfico está destrozando la vida de cuatro generaciones pero también en el que muchos vecinos y vecinas se mantienen tercos en la apuesta por la búsqueda de alternativas que eviten la guetificación del lugar.

Mujeres y hombres que en asambleas de barrio deciden cortar la carretera para despertar de su indiferencia al resto de la ciudad, autorganizarse en comedores populares o en inciativas de autompleo y exigir a los políticos medidas concretas que pasan por la mediación , el realojo, la reinserción y acompañamiento educativo de gran parte de la población. Mujeres y hombres sin miedo frente a la presión de los traficantes y la indiferencia institucional; y entre ellos y ellas, como compañeros y compañeras de destino, una comunidad religiosa de monjas de inserción, de esas que se han hecho mayores en los barrios luchando por sus infraestructuras más básicas codo a codo con la gente, acompañando a generaciones de niños, jóvenes y mujeres y con ellas un cura incansablemente creativo en su apuesta por generar procesos de inclusión con los últimos y últimas de la ciudad. Ciertamente son luminosos, pero seguramente no lo saben ni se paran a pensar en ello pues su vida tiene otras prioridades.

En mi “cartografía de luciérnagas” no puedo dejar de hablar de otros colectivos que son también chispas de luz en la “noche” de la exclusión de los derechos. Entre ellos los mas de 30 grupos de desobediencia al decreto sanitario de la plataforma yo sisanidad universal, existentes en Madrid y que con la marea blanca, como “pequeños davides” han conseguido frenar al “Goliat de la privatización” en cinco hospitales de y otros tantos centros de salud, asi como la dimisión de Lasquetti, pequeña victoria ciudadana que puede ser la antesala de muchas otras. O esa otra luciérnaga que es la Plataforma Cerremos los CIES, incansable en la denuncia de la vulneración de derechos que viven las personas inmigrantes encerradas en ellos impunemente y que han consegudio recientemenete la reapertura de la causa de la muerte de Samba Martine, 2011 por posible delito de homicidio imprudente al negarle la atención médica que requerìa[2].
 
Este 8 de Marzo con Gioconda Belli y tantas otras mujeres en tantos rincones de la tierra corearè con fuerza que la oscuridad està plagada de luciernagas[3] y que ellas nos permiten seguir avanzando, reciclando sueños y luchas, pese a la densidad de tantas noches. 


Pepa Torres Pèrez
Red Interlavapiès



























[1] GUSTAVO GUTIERREZ, La densidad del presente, Instituto Bartomé de las casas, Lima, 2003,428.     
[2] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/28/actualidad/1390893210_410761.html
[3] GIOCONDA BELLI en http://www.poemas911.com/poema-luciernagas-gioconda-belli-poemas-de-amor/






1 comentario:

  1. la gente del barrio de Buenos Aires son " a prueba de todo", desde siempre

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