viernes, 20 de junio de 2014

Libros que recomiendo para el mes de Junio

MURARO, Luisa., LA INDECIBLE SUERTE DE NACER MUJER, Narcea, Madrid, 2013, 123

Es este el último libro de Luisa Muraro, filósofa feminista italiana, autora de El orden simbólico de la madre, Gilllerma y Maifreda, la herejía feminista, el dios de las mujeres, etc. Creadora junto con las mujeres de la Librería de Milán, del pensamiento de la diferencia sexual y la política del deseo, que con sus tesis proponen la reivindicación de la grandeza femenina más allá de la igualdad desde la recuperación de las genealogías de las mujeres como matriz fundante de autoridad y pensamiento.
Los títulos de los siete capítulos en los que se estructura el libro ya son en sí mismos sugerentes: “El discurso de Irina”,”Como cuando se enciende la luz”,“El Ángel de la realidad: presencia y posibilidad”, “Un día parecerá algo increíble”, “El privilegio”, “Hay muchos motivos para desesperar”,“¿De qué sirve que las mujeres sean independientes de los hombres?”.Todos ellos están atravesado por la hebra del “orden simbólico de la madre”, como un salto cualitativo imprescindible para hacer justicia a las mujeres, y rescatar el continuum materno que atraviesa todas las culturas pero que ha sido negado y que pone en el centro de la vida el cuidado y el amor como un orden alternativo al del padre, fundado en el poder y la violencia. Este “salto“implica el reconocimiento y el ejercicio del amor y el cuidado más allá de los aprendizajes incorporados por la asignación de géneros y reivindica lo que la autora llama “la política en primera persona”, es decir, desde las “relaciones sin fin”, por ser generadoras de un saber y un poder de calidad superior al que se obtiene con los dispositivos del poder político, incluido el de la representación. Termino con una referencia la libertad relacional como una propuesta de ejercicio de la libertad de las mujeres:

“La independencia de las mujeres de los hombre no necesita objetivos externos para tener sentido y valor. Así yo la he buscado y querido por si misma (…) Pero no la quiero únicamente para mi: esta es la divisoria. Si eres una mujer, te equivocas si crees que puede ser independiente sin que ello tenga repercusiones en el mundo, porque el mundo se ha apoyado siempre en las mujeres. Por lo demás, seas hombre o mujer, la independencia sea como historia o como idea, ha sido siempre una palabra esencialmente política; la independencia que sirve para volver libres mis decisiones o las de una nación, afecta también a las otras (y a los otros), o a los demás sirve, sirve con otras / y otros (para cambiar el aspecto del mundo, haciéndolo más habitable y disfrutable cuando no prevalece la lógica de las relaciones de fuerza. La independencia que vale no es la que dice solo yo y no: cuando hace falta, hace falta y se dice; peo no acaba ahí. La independencia pertenece al orden de lo posible, no en sentido puramente lógico: lo posible que lleva a ser y que acrecienta las posibilidades a nuestra disposición hasta la posibilidad de un amor de sí que no es egoísmo, de una libertad que empieza en la libertad ajena” (pág 122).









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