jueves, 29 de junio de 2017

QUEREMOS ACOGER ¡YA!


Conocí a Rabit hace unos meses. Lo trajo a nuestra casa otro amigo “sin papeles” que lo había encontrado en la calle desorientado y sin saber dónde ir. Su mirada cargaba un sufrimiento insostenible, y sus brazos unas quemaduras, que mucho después supimos eran las marcas de la tortura en su país de origen, Bangladesh, por resistirse a la dictadura del partido que actualmente lo gobierna: La liga Awami. Amenazado de muerte se vió forzado a salir de su tierra y en su largo éxodo perdió a su familia y a sus dos hijos. Tras meses en el mar, sin agua y a la deriva, llegó finalmente a las costas italianas, con el infierno de Libia grabado en su memoria. 
En Italia y buscando un vínculo al que agarrarse, para poder tirar de su vida hacia adelante, telefoneó a un buen amigo de su infancia, que estaba en España y que le animó a venir a nuestro país. Tras unos meses en Vitoria, llegó por fin a Madrid pensando que aquí sería más fácil agilizar los trámites de la solicitud de asilo. Rabit en su país era profesor. Ahora vende agua y latas por las calles. 

Está aprendiendo español y con el apoyo de un grupo de voluntarias ha conseguido iniciar su procedimiento de asilo. Guarda su tarjeta roja como un tesoro y nos la enseña a cada rato, ingenuamente, como una victoria conseguida. El pasado día 17 de Junio, fuimos juntos a la convocatoria de manifestación: QUEREMOS ACOGER YA, BASTA YA DE EXCUSAS, NO MÁS BARRERAS. Iba sosteniendo las pancartas en la cabecera y su timidez y pocas palabras habituales se tornaron en un grito persistente y arrítmico imposible de silenciar: QUEREMOS ACOGIDA Y DERECHOS HUMANOS…QUE CIERREN LOS CIES Y ABRAN LAS FRONTERAS

Todavía resuena su grito en mi cabeza por las casi 17 mil personas refugiadas que el gobierno español se comprometió a acoger y que permanecen hacinados en cualquier campo de refugiados en condiciones inhumanas de la frontera Sur o la Frontera Este. Si los vecinos y vecinas de nuestro barrio podemos acoger cada día sin grandes medios, sin ningún apoyo, esto tiene que ser posible para quienes toman las decisiones políticas en nuestro país 


¡Queremos acoger y que vengan ya!



1 comentario:

  1. Son los rostros de Dios a los que nos es más fácil desviar la mirada.

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