LECTURA RECOMENDADA
José Laguna, Cuidadanía.
Del contrato social al pacto de cuidados, Madrid, PPC 2021.
La lectura de este libro,
tal y como se señala en el prólogo, es sólo apta para quienes están dispuestos
y dispuestas a atreverse a pensar desde un lugar incómodo. Para quienes somos
asiduas lectoras de José Laguna esto no nos resulta sorprendente, sino retante.
Estamos ante un libro valiente y atrevido que no plantea parches ni reformas,
sino que urge a lo que sin duda es hoy uno de los nuevos signos de los tiempos,
la urgente y necesaria revolución de los cuidados. Un libro que se teje
con mimbres poco comunes y fronterizos: las
aportaciones imprescindibles de los feminismos, entrecruzadas magistralmente con
referentes teológicos, filosóficos, éticos, políticos de gran altura y
profundidad. Un libro que aspira a la deconstrucción del imaginario occidental
de la autosuficiencia como ideal humano y pilar desde el que se ha construido
el concepto de la ciudadanía, hoy probadamente excluyente. En su lugar
se propone como paradigma alternativo:
la cuidadanía. Con tal categoría se designa un modelo explicativo,
relacional, convivencial y político que tiene en el centro el cuidado, la inter
y la ecodependencia como la esencia de lo humano.
La estructura del libro
resulta muy pedagógica pues parte de la clarificación del concepto de ciudadanía
y sus fronteras conceptuales. Analiza con gran lucidez el fracaso del mismo,
ya que ha derivado en un proyecto colonizador y excluyente construido sobre los
pilares de la ideología liberal, centrada en la defensa de los derechos
privados de una minoría privilegiada y negando el derecho a tener derechos
de grandes mayorías. Un segundo planteamiento muy interesante al que nos
lleva el autor es a la deconstrucción de la ciudadanía, interrogándose
por su opción antropológica y el ideal de lo humano que postula: un ser humano (varón)
y autosuficiente que tiene como prototipo cinematográfico al héroe de las
películas de cowboys. Un ideal de persona autónoma, que se vale por sí mismo,
sin más necesidad que sus pistolas y su caballo y que niega la verdad más honda
de su humanidad: nuestra esencial
vulnerabilidad y necesidad de los otros y otras. Este planteamiento de la
autosuficiencia como meta corre parejo al del desarrollo científico-técnico y
una universalidad incorpórea que termina por abstraer la realidad en vez de
atenerse a ella y que acaba por diferenciar vidas: las que cuentan y las que no, invisibilizando
a las últimas. No en vano el pensamiento occidental se ha construido de
espaldas al sufrimiento, al dolor, a la finitud y a la muerte, de espaldas. En definitiva,
a la vulnerabilidad.
Junto a la
desconstrucción el libro expone y profundiza también una propuesta concreta, la
del pacto de cuidados. Para ello en un primer momento desarrolla el
concepto de ciudadanía y sus fundamentos antropológicos: el binomio vulnerabilidad-corporalidad.
Las referencias a filosofas feministas son obligadas: · “El ser humano vive no solo
a partir de aquello que lo constituye, sino también de aquello a lo que está
expuesto”. Ser humano es vivir por tanto la herida de la fragilidad (dimensión antropológica)
a la vez que también la posibilidad de vulnerar a otros y otras (dimensión
social). En este aspecto resulta muy lucida la definición del ser humano que
plantea como vulnerable y potencialmente vulnerador. Las conexiones con Judit
Butler son recurrentes, así como la diferenciación entre vulnerabilidad y
precariedad. La primera alude a una condición antropológica universal y la
segunda a una distribución política desigual de la vulnerabilidad (Butler,
2007) se trata por tanto de una vulnerabilidad patógena, es decir de una
precarización inducida por las políticas neoliberales que imponen explotación,
inseguridad económica, social y vital de forma selectiva en base a la clase, al
género y a la raza y entre otras características.
Tirando del hilo de este planteamiento
el autor nos introduce en uno de los temas centrales del libro: la necesaria
politización de los cuidados y la somatopolítica. Un nuevo concepto para
significar el cuerpo como territorio ciudadano a partir de los vínculos
de reconocimiento y pertenencia que se establecen entre cuerpos vulnerables. Es
desde ahí desde donde se hace urgente la propuesta de la cuidadanía como
el reto de construir un nuevo espacio de pertenencias ciudadanas cimentadas
sobre el territorio de cuerpos vulnerables vinculados por cadenas de cuidados.
La conclusión y el consecuente
reto planteado por el libro lo encontramos en las últimas páginas del mismo: el
criterio último para afirmar la ciudadanía viene determinado por la existencia
o no de una comunidad política proveedora de cuidados. Por tanto, una sociedad
que no posee la infraestructura de cuidados que permite el ejercicio libre de
proyectos personales en el horizonte el bien común niega la ciudadanía real de
sus miembros.
Ante la crisis económica
y sanitaria que nos atraviesa y el desafío de una normalidad alternativa que
hemos de construir entre todos y todas, sin que ninguna especie quede fuera,
incluida la humana, este libro es lectura obligada
Pepa Torres Pérez
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