sábado, 7 de marzo de 2015

CARTA A CARMEN, ACTIVISTA, LESBIANA Y CRISTIANA ( CRISTIANISMO Y JUSTICIA, FEBRERO 2015).


Querida Carmen :

Acabo de leer tu carta y como siempre, desde que te conozco me ha emocionado tu palabra honda, tu pensamiento crítico y tu convencimiento, que es también el mío, de que es urgente seguir apostando por la construcción de una iglesia y una sociedad liberadas del pecado de la homofobia. Me compartes en ella la sorpresa, la esperanza y también la ambigüedad que supusieron para ti las declaraciones del papa Francisco, sobre los homosexuales y el matrimonio de personas del mismo sexo hace un par de años [1]

Dices que tu primer sentimiento fue de “perplejidad gozosa” ante unas palabras que hace tiempo habías dejado de esperar de las autoridades eclesiásticas, ya que lo habitual suele ser el “maltrato” o la cosificación, quedar reducidos a “tema de catecismo o doctrina”, y negar vuestra radical dignidad de personas, hijos e hijas de Dios, hermanos y hermanas a imagen y semejanza del Amor, obra de su Espíritu diverso y portadores y portadoras de él como un don para la comunidad. Compartes también la experiencia de “alivio” inicial que te embargó, así como la fuerte “convicción interna” que experimentaste de que el Evangelio es verdad y no letra muerta, y que con la fuerza de su espíritu las palabras y obras de las cristianas y cristianos han de estar en continuidad con ella, algo que frecuentemente, dices en tu carta, cuesta historizar en la iglesia, de modo que más que una comunidad de amor se convierte en una “comunidad de ley” que expulsa a los y las diferentes.

martes, 10 de febrero de 2015

SOBRE “NOES” Y DESOBEDIENCIAS ( ALANDAR FEBRERO 2014)

“En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de ser humano, ninguna tiranía puede dominarle” (Gandhi). 

Hace unas semanas un amigo africano estuvo a punto de perder una mano por un decreto injusto que le excluye de la atención sanitaria universal. Gracias a la desobediencia del personal sanitario y administrativo de un centro de salud y un hospital mi amigo ha empezado a recuperar la movilidad de sus dedos.Nada beneficia tanto a los sistemas de dominación como la obediencia y la identificación de lo justo con lo legal, hasta el punto de convertir a las personas en lacayos del mal y de la injusticia legitimada, como pudo también experimentar mi amigo en la barrera administrativa que se encontró hasta conseguir ser atendido. En este caso la barrera fueron un hombre y una mujer del centro de especialidades de Pontones, que parapetados tras un ordenador, se mantuvieron rígidos e impasibles ante su dolor y cerrados a toda posibilidad de encontrar una alternativa, como finalmente, con apoyo del personal de otro centro “desobediente”, encontramos. Porque todo sistema, por hermético que sea, tiene sus rendijas y aplicando la inteligencia colectiva de las redes podemos colarnos en ellas y desafiarlo.