POR UNA GESTIÓN DE LA CRISIS CON PERSPECTIVA DE GÉNERO

Hace unos días acompañé a Afroza, una amiga bangladeshí, al médico. En su país era una pequeña empresaria que había organizado una cooperativa de ahorro con las mujeres de su barrio. Para salvar la vida tuvo que abandonar Bangladesh, dejar a su familia y buscar asilo político en Europa, cosa que le fue negada sistemáticamente, hasta que finalmente en España, consiguió la residencia por circunstancias excepcionales por arraigo, con un contrato de empleo doméstico. Afroza, como muchas otras mujeres en el mundo, celebraba el 8 de Marzo clandestinamente en su país. Por eso tomar la calle este día, ahora en Madrid, formando parte de la marea violeta, es para ella una fiesta de libertad y un antídoto contra la amnesia sobre lo costosas que son siempre las luchas de las mujeres en todos los países del mudo. Ese día se pone su mejores galas toma el megáfono y marca un ritmo que coreamos entre todas “porque sin nosotras no se mueve el mundo”.