HAY VIDA MAS ALLÁ DE LA CRISIS
COMO
NUEVAS SIROFENICIAS (Mc
7, 24-31)
Ahí están. Llueve a cántaros pero ahí están, en la puerta de la comunidad de Madrid, sosteniendo varias pancartas que dicen “Desde la lástima nada, desde la dignidad todo”, “Trabajo decente para el empleo doméstico”. Unas cuarentas personas, la mayoría mujeres corean al unísono “Se acabó, se acabó la esclavitud”, “Porque sin nosotras no se mueve el mundo”, “Queremos empleo trabajo nos sobra “, “Levántate, empleada del hogar, lucha por tus derechos y visibilidad“. Más allá de la barrera policial, al interior del recinto de la Asamblea de Madrid cuatro compañeras están teniendo una comparecencia exigiendo que el gobierno español firme la ratificación del convenio 189 de la OIT[1] .
Ahí están, resilientes en plena tormenta, ante la lluvia torrencial con que Madrid ha amanecido esta mañana y el ciclón de una crisis económica que está siendo gestionada sobre sus espaldas, invisibilizando su aportación a la economía del país, sus intereses y sus derechos, y que, como bien dicen, ignora una cuestión crucial y es que “querían brazos, pero llegamos personas “. Ellas lo saben. No se achantan, ahí están, coreando como nuevas Joan Báez “No nos moverán estamos empoderadas, no nos moverán”. De pie, enfrentando vientos, abrazadas, sosteniendo y sosteniéndose, reclamando como nuevas sirofenicias lo que en nombre de una justicia injusta se les niega: Protección efectiva frente a toda forma de acoso, abuso y violencia laboral; contrato por escrito y condiciones dignas de trabajo: horarios, descanso, tareas, salarios, y control de las horas de presencia, acabar con los descuentos abusivos por la manutención y el alojamiento en el caso de las trabajadoras internas; Inclusión en la ley de riesgos laborales, garantía de condiciones de seguridad y salud, incluyendo respeto a la privacidad;. protección real frente a los abusos de las agencias de colocación e igualdad de derechos en la seguridad social con el resto de las personas trabajadoras.
Ahí están, resilientes en plena tormenta, ante la lluvia torrencial con que Madrid ha amanecido esta mañana y el ciclón de una crisis económica que está siendo gestionada sobre sus espaldas, invisibilizando su aportación a la economía del país, sus intereses y sus derechos, y que, como bien dicen, ignora una cuestión crucial y es que “querían brazos, pero llegamos personas “. Ellas lo saben. No se achantan, ahí están, coreando como nuevas Joan Báez “No nos moverán estamos empoderadas, no nos moverán”. De pie, enfrentando vientos, abrazadas, sosteniendo y sosteniéndose, reclamando como nuevas sirofenicias lo que en nombre de una justicia injusta se les niega: Protección efectiva frente a toda forma de acoso, abuso y violencia laboral; contrato por escrito y condiciones dignas de trabajo: horarios, descanso, tareas, salarios, y control de las horas de presencia, acabar con los descuentos abusivos por la manutención y el alojamiento en el caso de las trabajadoras internas; Inclusión en la ley de riesgos laborales, garantía de condiciones de seguridad y salud, incluyendo respeto a la privacidad;. protección real frente a los abusos de las agencias de colocación e igualdad de derechos en la seguridad social con el resto de las personas trabajadoras.

