miércoles, 25 de octubre de 2023

Geografías del metro ( Alandar Octubre 2023)


La ciudad de Madrid es un mundo donde caben muchos mundos, como dirían las zapatistas. Vivimos sumergidas cada una en el nuestro y a menudo necesitamos salir, aunque sea un breve tiempo, para poder volver con una mirada más amplia y más crítica a nuestro territorio. Así me sucedió hace unos días que tuve unas jornadas de trabajo en una zona acomodada de un Madrid por el que apenas transito. No sé si fue por la novedad de hacerlo, pero el caso es que desde que cogí el metro hasta que llegué al lugar de mi cita de trabajo, la ciudad que descubrí, incluido el propio metro me parecieron desconocidos.

Los vagones se habían transformado: nuevos, espaciosos, limpios, silenciosos, sin el amontonamiento de gente al que estoy acostumbrada. El modo de vestir de las personas, sus cuerpos, el color de la piel, la ligereza de sus cargas, lo olores y hasta la forma de hablar y el sonido de sus voces, me resultaban extraños a mi normalidad. Al salir del metro me sorprendió una gran avenida con numerosos bancos y tiendas de lujo que exhibían zapatos y bolsos con un precio de 350 E, lo que cuesta dar de alta a una empleada de hogar en la seguridad social. Por cierto también vi a algunas vestidas de uniforme empujando la silla de ruedas de algunas mujeres dependientes muy elegantes. Me sorprendió de igual modo la abundancia de peluquerías y establecimientos de estética, floristerías y parafarmacias, la ausencia de locutorios y la inexistencia de cacas de perros.

Días atrás había estado en una reunión en el barrio de Puente de Vallecas, sobre salud, pobreza y barrios donde las asociaciones convocantes nos presentaron un informe sobre el mapa de la mortalidad en España y algunas recomendaciones para alcanzar la equidad sanitaria en Madrid. Escuchando el informe me hice consciente que no hay peor epidemia de nuestro tiempo que la desigualdad social. En esta reunión me enteré de que en el barrio de Nueva Numancia sus vecinos tienen la renta anual media familiar más baja de la ciudad : 26.652 euros, seguida por Villaverde, con 28.407 euros, mientras que el distrito que me provocó este artículo alcanza el ránking del poder adquisitivo con una media familiar de 70.735 euros anuales [1].

Los datos presentados en este informe me hicieron conscientes que en la salud y en casi todo influye más el código postal que el código genético. Supe que en barrios como San Blas los hombres presentan un mayor riesgo de muerte de hasta el 56% por cáncer de pulmón, del 139, % de cirrosis, del 48% de sida y que el riesgo de fallecimiento por diabetes en mujeres están en un 41% del promedio de Madrid. También me enteré de que el barrio de Villaverde, donde estuvo ubicada la fábrica siderúrgica de Arcelor-Mittal durante años es la zona de Madrid con mayor riesgo de muerte por cáncer de pulmón en hombres, con un 123 % de promedio [2].

De vuelta a mi normalidad me reencontré de nuevo con la vida ruidosa y callejera de mi barrio, su diversidad de cuerpos y acentos, colores y olores no precisamente a Chanel 5 o Jean Paul Gaultier, pero si a resiliencia y luchas por la vida frente a leyes que nos criminalizan y lógicas de mercado que expulsan a los vecinos o los condenan el hacinamiento o la infravivienda. Un barrio ahora “invadido” por turistas y policías secretas que merodean por todos los rincones o patrullas llevando a cabo identificaciones racistas. Por cierto, ¿quién dijo que las clases sociales y su geografía habían desparecido?

Pero los mundos como las fronteras, por más sofisticados que sean los sistemas de seguridad se pueden cruzar. El mundo es único y los privilegios han de convertirse en derechos universalizables. Eso descubrí una mañana en mi paseo por el barrio que es líder en el ránking del poder adquisitivo en la ciudad de Madrid y sus avenidas impolutas, sin cacas de perro.




[1]https://datos.madrid.es/portal/site/egob/menuitem.c05c1f754a33a9fbe4b2e4b284f1a5a0/?vgnextoid=71359

[2] https://elpais.com/ciencia/2021-02-19/el-mapa-de-la-mortalidad-barrio-a-barrio-en-espana-revela-enormes-desigualdades-incluso-en-la-misma-calle.html

martes, 17 de octubre de 2023

Presentación del libro Alcem la Veu-La Revuelta de las Mujeres en la Iglesia , en Sevilla


 Pues si, ¡Estamos que no paramos!.  Vamos ya por la segunda edición. 

En estas semanas otras compas lo presentan también en  Santander y Valencia 

Hasta que la igualdad sea costumbre 

miércoles, 20 de septiembre de 2023

IX SEMINARIO INTERACTIVO MUJERES EN DIÁLOGO


La palabra seminario viene de “seminarius” significa lugar donde brota y se cuidan las semillas. Las organizaciones que convocamos el IX Seminario Mujeres en Diálogo: La Revuelta de mujeres en la Iglesia de Madrid, la Asociación de Teólogas de España, la Red Miriam de espiritualidad ignaciana femenina y la Escuela Universitaria Cardenal Cismeros no nos dedicamos a la jardinería, pero creemos profundamente en lo emergente y optamos por cultivarlo desde el pensamiento y desde la praxis. De ahí nace este seminario, del intento de generar y difundir pensamiento crítico con perspectiva de género en el diálogo fe-ecojusticia.

Nuestra propuesta es una invitación a pensar colectivamente como mujeres “lo nuevo”, lo alternativo. Adentrarnos en nuevos paradigmas que nos ayuden a entender mejor los desafíos de los tiempos nuevos que atravesamos y a comprometernos con ellos. Entendemos que esto es imposible sino es desde una perspectiva feminista y ese es el enfoque que atraviesa todo el seminario, aunque desde su origen siempre han participado en él no solo mujeres, sino también hombres interesados en ello.

El Seminario nace en el año 2016, en modalidad presencial el seno del Institutos Superior de Pastoral, pero tras la pandemia pasa a realizarse en modalidad on line, vinculándose a la Escuela Universitaria Cardenal Cisneros y a las actuales organizaciones convocantes. Al tratarse de un seminario requiere que las participantes preparen las sesiones con unos materiales previos para poder participar en los diálogos. A su vez cada sesión es acompañada por personas expertas en los temas que se abordan.

A lo largo de estos 9 años han participado como expertas filósofas como Olga Belmonte, investigadoras y activistas pacifistas como Carmen Magallón, ecofeministas como Marta Pascual, biblistas como como Carmen Soto, Mariola López, Villanueva, “mujeres sabias” en espiritualidad como Silvia Bara, María José Arana, o historiadoras con Mar Graña, entre otras. Este año contaremos con la presencia de teólogas como Sofia Quispe (desde Bolivia), Antonia Wozna, Mercedes Navarro, Marisa Vidal, la abogada experta en derecho humanos e inmigración Patuca Fernández, la poeta y activista feminista Patricia Olascoaga, la médica Carmen Montejo, de la Comisión de Justicia y Reparación de Revuelta de mujeres en la iglesia de Madrid, la filósofa y activista experta en economía feminista Nieves Salobral, y Cherifa Ben Hassine, presidenta del Centro Cultural Islámico de Valencia.

Como en anteriores convocatorias esperamos contar entre las participantes de este año, con mujeres América Latina y el Caribe y así enriquecernos con diálogos y visiones “trasfronterizas”. Una novedad también de la convocatoria de este curso es la incorporación de una metodología más interactiva que requiere una mayor participación e implicación de las personas que se matriculen, así como de las organizadoras. Quien los desee recibirá la certificación académica correspondiente.Creemos que este IX Seminario es una propuesta interesante para todas y todos los que como diría María Zambrano queremos pasar el logos por las entrañas y pensar lo nuevo.

Os esperamos

Pepa Torres Pérez. Para más información pepalavapies@yahoo.es





viernes, 15 de septiembre de 2023

VÓMITO ( Alandar Septiembre 2023)

Ecologistas y ecofeministas no dejan de gritarlo una y otra vez: Vivimos en un estado permanente de guerra contra la vida. Una guerra no al modo de las guerras tradicionales como la de Ucrania u otras más invisibles como la de Yemen, sino una guerra que atenta contra las bases materiales que hacen que la vida sea posible. Por eso muchas de las catástrofes naturales de las que estamos siendo testigos y sus miles de víctimas no son tan “naturales”, sino, mal que les pese a los negacionistas, son consecuencia del abuso, el maltrato y la violencia contra la tierra, nuestra casa común.

Hace unos días en una webinar con un activista griego amigo al preguntarle por la situación que atravesaba el país no dejaba de repetir la palabra Apocalipsis y continuaba diciendo: Primero el fuego, ahora las inundaciones. Es muy difícil imaginar cómo vamos a poder resistir a este desastre. El pueblo griego y los miles de refugiados y refugiadas que conviven entre nosotros desde la crisis 2008 somos especialistas en sobrevivir en medio de lo imposible, pero ¿Cómo resistir a esta Apocalipsis y sus consecuencias?.

También el reciente terremoto de Marruecos y las inundaciones de Libia con sus miles miles de víctimas se ha cebado sobre todo con las poblaciones más vulnerables y deprimidas del país, a las que ha despojado de lo poco que tenían y sobre todo de sus vidas. Las poblaciones de las montañas milenarias del Atlas son hoy un llanto que ensordece nuestros oídos con su desesperación y angustia, a la vez que con la respuesta de la sociedad civil en organizarse, sin apenas recursos en un régimen donde la libertad y los derechos humanos siguen siendo una asignatura pendiente.

La tierra vomita, no aguanta más tanto expolio. Protesta con la rebelión de sus fosas tectónicas a la violencia que el capitaloceno hace- hacemos- con ella cada día. La justicia climática y los derechos de la tierra son un grito que no podemos seguir desoyendo o aplazando. Desde la desaparición de la mariposa monarca en México al último niño de cuatro años, hallado muerto bajo los escombros de una mezquita en el Sur de Marruecos, estas vidas reclaman justicia y reparación, propósito de la enmienda, decíamos en el catecismo de la iglesia católica, cambio de rumbo, señala hoy Laudato Si.

El decrecimiento no puede ser solo un deseo ecologista, tiene que ser si o si, como dice Yayo Herrero, tiene que atravesar nuestra sensibilidad, nuestros hábitos de vida, nuestra economía y nuestra política. Hace unos días me decía un amigo que trabaja como profesor de geografía en una escuela concertada, que tras abordar el tema del cambio climático en clase un grupo de padres se habían quejado al director del colegio por considerar que eso era hacer política. Escuchándole me hice consciente que la guerra contra la vida no se combate con armas ni con ejércitos obedientes. 
Se combate con hombres y con mujeres conscientes que somos naturaleza y que como ella tenemos límites que hay que respetar. Se combate no con francotiradores, sino con hombres y mujeres que han despertado de la pesadilla de la autonomía y el individualismo y redescubren que el cuidado, la inter y la ecodependencia no son un imperativo ético, sino la única forma de poder vivir y sobrevivir, de asegurar la sostenibilidad y la felicidad de las mayorías en el planeta. Hombre y mujeres que vomitan, como hace la tierra con los volcanes, los valores capitalistas que se nos han inoculado en vena: acumulación, competencia, patriarcado, racismo, colonialismo.

La guerra contra la vida se combate no con francotiradores, sino desde el fortalecimiento comunitario que teje derechos universales, renunciando a los propios privilegios. Se construye con inteligencia colectiva, con alegría, entusiasmo, coraje e imaginación radical para poner la vida en el centro de la convivencia, la política, la economía la vida y el cuidado vida, en lugar de la sacralidad del dinero y el crecimiento por encima de los territorios y las vidas dignas. Porque como ya profetizaron las poblaciones originarias de América del Norte: Cuando hayáis talado el último árbol y acabado con el último pez os daréis cuenta que el dinero no se pude comer.

Vomitemos



Pepa Torres Pèrez











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