sábado, 7 de diciembre de 2019

TIEMPOS DE HIELO, DESOLACIONES Y SEMILLAS


Me ha costado mucho escribir este artículo. Todavía me encuentro silenciosa interiormente y un tanto desolada ante hechos de los que tristemente estamos siendo testigos: el ascenso de la ultraderecha en nuestro país, la imposibilidad de que los partidos en nuestra ciudad y otros lugares hayan llegado a un acuerdo para hacer una declaración conjunta contra la violencia de género el 25 de Noviembre, etc. Hechos que me recuerdan que atravesamos tiempos de hielo, más allá de la estación climática en la que nos encontramos, o en expresión de Yayo Herrero que lo que esta aconteciendo es una guerra contra la vida, porque la política y la economía hegemónicas se están desarrollando de espaldas y contra las bases materiales que permiten sostenerla. 

Hay miles de ejemplos que lo señalan, pero sin duda uno poderosísimo es el golpe de estado en Bolivia, con la imagen de la nueva presidenta portando la Biblia, custodiada por el ejército en su entrada al Palacio presidencial y en alianza con las grandes empresas extractivistas que pretenden explotar los yacimientos de litio del país, con múltiples consecuencias en la vida cotidiana del acá y del allá. Las cientos de familias latinoamericanas solicitantes de asilo, que llegan a Barajas cada semana y que hacen cola a diario en las puertas del Samur o la Oficina de Ayuda al Refugiado, a la espera de un recurso para el que son invisibles y que terminan por ser acogidas y acompañadas, frente a la insensibilidad de la administración, por la Red Solidaria de Acogida, la parroquia de San Carlos Borroneo, o la Mesa de hospitalidad de la iglesia son otro buen ejemplo.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Comentarios al Evangelio del 2020


Pues si...He escrito los comentarios al Evangelio del 2020, editados por San Pablo. 
La primera vez que en esta editorial lo hace una mujer. 
Gracias a Mari Ángeles Lòpez Romero por haber apostado por ello...
Escribo las primeras líneas de la presentaciòn para "abrir boca" y que os animeis a leerlo. 

La Palabra de Dios es fuente de vida y alternatividad que pide ser personalizada y encarnada como le sucedió a Lucía Peláez, la protagonista de una historia narrada por Eduardo Galeano: 


“Cuando Lucía Peláez era muy niña, leyó un libro a escondidas. Lo leyó a pedacitos, noche tras noche. Mucho caminó Lucía (…) en busca de gente. Y a lo largo de los años en sus viajes iba siempre acompañada por los ecos de aquellas lejanas voces que ella había escuchado, con sus ojos en la infancia. Lucia no ha vuelto a leer ese libro. Ya no lo reconocería. Tanto le ha crecido adentro que ahora es otro, ahora es suyo” (E. Galeano. El libro de los abrazos) 


También el poeta León Felipe nos recuerda que el sentido de la “palabra” es interiorizarla, introducirla en lo más hondo de una misma: “Quien tenga una palabra, quien tenga una doctrina, que se la coma”, que la haga carne de su carne, que se deje transformar internamente por ella. Así es la Palabra de Dios, una palabra hecha carne, cuerpo, pueblo, historia, cultura, una palabra que pide ser interpretada existencialmente...







https://redmiriam.blogspot.com/2019/12/la-esperanza-del-adviento-que-llueva.html

viernes, 8 de noviembre de 2019

DE OTOÑOS Y RECOMIENZOS


Antonieta Potente es una de mis teólogas preferidas. Me inspira este artículo la lectura de un texto suyo publicado hace unos meses en la revista Iglesia Viva [1] porque con las palabras pasa como con las personas, si son verdaderas y conectas con ellas las llevas dentro y terminan por ser una presencia provocadora en lo cotidiano. Dejan de ser ideas para buscar la forma de acuerparlas. Así me ha sucedido hace unos días en una tarde donde por fin el otoño se empieza a hacer presente y me evoca que junto con la caducidad de las hojas sobre el suelo se insinúan también tiempos que exigen recomienzos. 

La vida urge ser atravesada, como dice Antonieta de camino en camino y en humanidad global, siempre recomenzando, aunque nunca lo hagamos desde el mismo punto sino desde nuevos aprendizajes, porque la vida que merece la pena ser vivida nunca es en lineal sino en la hondura de la espiral. Pero ¿Qué sabidurías son necesarias para vivir recomenzando?.