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lunes, 17 de agosto de 2026

Lectura recomendada: En este lugar carne somos, de Cole Arthur Riley

Cole Arthur Riley es una autora afroamericana que escribió este libro en plena pandemia como reivindicación y propuesta de una espiritualidad más allá de la blanquitud y el intelectualismo Es el primer libro traducido al castellano de lo que podemos llamar una espiritualidad antirracista. En él la autora nos recuerda que no basta con no ser racista, sino la importancia de ser y promover conscientemente el antirracismo, lo cual es aplicable también a la espiritualidad.

Tiene como punto de partida el reconocimiento del daño que ha supuesto en la historia de la humanidad que el ser más sagrado, que denominamos Dios, se asemejara a quien durante siglos sometiera a otros seres humanos a la esclavitud y que es una razón de justicia “arrancar la blanquitud” del rostro de Dios.Para ello no basta con crear nuevas imágenes, sino que la propuesta de la autora es perseverar y seguir observando y nombrando todas las maneras en que esa fuerza ha oscurecido el rostro y el carácter de Dios. Urge liberar a Dios del dominio y la supremacía blanca y recuperar al Dios que lava los pies y sana y obra milagros desde el poder de lo comunitario. Redescubrir a un Dios trinitario cuya totalidad emana de la multitud y la diversidad.

    Esta espiritualidad antirracista brota más que de los credos o las doctrinas, del aire que respiran las personas y las comunidades negras, de una búsqueda y descenso hacia los relatos y mitos que las sostienen, de la atención a cuanto sucede, de la fidelidad a observar lo divino en todas las cosas. Se trata de una espiritualidad centrada en la atención sagrada a los signos de resistencia donde la vida se renueva con fuerza en medio de la injusticia y la violencia. Es una espiritualidad profundamente arraigada en los cuerpos, en la tierra y en la comunidad porque no podemos sobrevivir sino es desde los vínculos y el sentirnos formando parte de algo, sin comprender que somos un pequeño estribillo en una cacofonía sagrada.

     A lo largo de 12 capítulos centrados en relatos de sus ancestros y ancestras pasados por la profundidad del corazón, la autora nos adentra en una aventura espiritual tejida en lo cotidiano que nos abre a nuevas comprensiones y vivencias de palabras como Dignidad, Lugar, Asombro, Llamada, Pertenencia, Miedo, Lamento, Justicia, Reparación, Reposo. Alegría, Memoria y Liberación.

    En definitiva, una lectura muy recomendable para quienes desean ampliar perspectivas en la comprensión y la vivencia de la una espiritualidad de la resistencia desde el  antirracismo y la fuerza de lo comunitario.

 


lunes, 31 de julio de 2023

PERRA (Cristianismo y Justicia. Julio 2023)



La canción “Perra” de Rigoberta Bandini ha hecho furor en la campaña electoral. Su mensaje de que hay contextos y realidades en las que es más deseable ser perra que ser mujer se puede universalizar a la condición humana. Lo he podido comprobar esta mañana cuando paseaba por la calle Atocha. A la altura del antiguo Casa Luciano, una anciana se ha puesto a gritar porque su perrita, agotada por el calor, se ha desmayado: Linda, Linda, no te mueras, gritaba desesperada, sin soltar el bastón, para cogerla en brazos.

Sus gritos rompieron el ritmo acelerado de algunos viandantes, incluyendo el mío y hasta el señor de un quiosco próximo se acercó con una botella de agua al pequeño grupo improvisado de SOS, en apoyo a la perrita, ofreciendo sus manos, a modo de cuenco, para que pudiera beber.

Finalmente, Linda se reanimó un poco. La anciana se calmó y un joven se ofreció para coger a la perrita en brazos y acompañar a la anciana hasta su casa, que vivía muy próxima, y dejar a Linda en manos del portero.

Una escena enternecedora, pero a la vez terrible por el agravio comparativo con Sisoko. Sisoko es un joven maliense envuelto en una manta y un anorak, que duerme y pasa gran parte del día en una calle esquina con Atocha, muy cerca de donde se desvaneció Linda. Sisoko es todo ojos, unos ojos grandes que intentan decir algo que su boca no sabe pronunciar. Pero también, según como se mire, Sisoko no es más que un bulto, una manta rota y sucia, un anorak oscuro y un montón de bolsas y botellas de plástico vacías amontonadas en una esquina de la calle Atocha. Sisoko es negro, Sisoko es pobre, Sisoko es un sin papeles. Sisoko es mucho más invisible que la perrita Linda.

Estos días también en el contexto de la firma de los Acuerdos de Túnez sobre migraciones entre la Unión Europea, Italia y este país, paradójicamente no dejan de llegarnos noticias, desde la Red solidaria de Acogida, de centenares de personas que están siendo deportadas a zonas fronterizas entre Túnez y Argelia. Personas abandonadas en el desierto, sin acceso a agua ni comida expuestas a temperaturas abrasadoras. Centenares de personas bloqueadas en la frontera con Libia en una zona donde ninguna organización tiene acceso. Personas que están siendo duramente extorsionadas por las fuerzas policiales libias y despojadas de sus móviles, impidiendo así su única posibilidad de comunicación con el exterior. Personas que son tratadas y viven peor que perros.

¡Tenemos que reaccionar!, la naturalización de la violencia de las políticas de fronteras, y sus consecuencias, ya sea en una esquina de la calle Atocha o en el infierno de Libia o Argelia o los Acuerdos de Túnez nos hacen cómplices. 

Pasado el vértigo electoral y la alegría de haber conseguido frenar a la derecha y la ultraderecha en su avance al Parlamento, tenemos que seguir exigiendo como ciudadanía, al nuevo gobierno, que no mire hacia otro lado ante el drama de las migraciones, que no sea cómplice de las necropolíticas de fronteras, que exija la paralización inmediatas de deportaciones y abandonos en el el desierto en países como Túnez, Argelia o Libia, que se coordinen operaciones de rescate de las personas atrapadas y extorsionadas en las fronteras.

En definitiva, que se desarrollen vías legales para que la realidad migratoria no esté en manos de las mafias o los traficantes con la complicidad de los estados, sino que las vidas migrantes importen y nadie prefiera ser perra.


miércoles, 5 de julio de 2023

Noches insomnes (Alandar Julio 2023)


Me cuesta dormir estas noches. No se si es la ola de calor o el alto voltaje de un mapa político en manos de la ultraderecha, o quizás ambas cosas. En mis noches insomnes la creatividad se me dispara y juego a sub-vertir acontecimientos que suceden por el día y que forman parte de la realidad kafkiana que se nos impone y que demasiado frecuentemente terminamos por naturalizar.

Anoche subvertí el juicio de un amigo mantero que actualmente lleva en España 5 años. Es solicitante de asilo, camarero en una cafetería del barrio de Salamanca e intérprete de una Escuela de derechos en el Museo Reina Sofia. Llegó a España por Tenerife cruzando la frontera mortal del Atlántico mientras otros compañeros de la patera no tuvieron esa suerte. Al llegar a las costas españolas le metieron en un CIE creándole un estado de tristeza en que creyó que iba a morir, pues nada más ajeno a su sueño europeo que saberse preso al llegar a tierras españolas. Días después, sin darle ninguna explicación, junto a otros compañeros, le metieron en un avión y cuando creía que le estaban deportando dirección a Dakar su tristeza se volvió alegría al descubrir que el avión aterrizó en Barajas.

Le dejaron en la calle sin ninguna orientación y el mismo, como pudo y contactando con paisanos llegó a Lavapiés. Alguien le dio dinero para el metro y nada más bajarse y salir a la calle lo primero que vio fue dos chicas besándose. Se extrañó, pero también ese beso le hizo sentir libertad. Unos paisanos le acogieron en una habitación compartida con otras personas y enseguida se dio cuenta que para sobrevivir no tenía más opción que vender bolsos de Luis Vuitton. Hoy tres años después, convertido en camarero profesional la justicia le acusa de un delito contra la propiedad intelectual en el que la víctima es Luis Vuitton (por cierto, la segunda fortuna más poderosa en Francia, y actualmente con sede en Suiza para no pagar impuestos).

Con ese juicio por medio no le renovarán su asilo y perderá su trabajo. Es mucho lo que se juega además de la multa y la indemnización que tendrá que pagar a esta transnacional si le declaran culpable. Pero nada de eso le suele interesar a los jueces, que prefieren no mirar a los ojos de los manteros cuando firman sentencias. Hoy cuando acudió al juicio, no pudo celebrarse, pues los policías no se presentaron por estar de vacaciones y tampoco los representantes legales de la marca. El juez decidió entonces que había que aplazarlo para dar una oportunidad a los policías y a la marca.

En mis noches insomnes juego a buscar finales alternativos donde los y las invisibles no son ninguneados, donde se reparan dignidades quebradas y se resarcen derechos, donde las oportunidades se les brindan a los pequeños y no a los que les expolian. Así imaginando finales alternativos frente a la dureza de la realidad y la violencia de la “justicia” con los empobrecidos y empobrecidas somos muchos y muchas los que nos recargamos de imaginación y utopía para no cejar en el empeño de subvertir el desorden clasista, racista, y colonial que los mercados nos imponen

sábado, 1 de julio de 2023

martes, 20 de abril de 2021

Recensión en gallego de Teología en las periferias

 


Que alegría y orgullo que desde la revista Encrucillada, Marisa Vidal, haya hecho una recesión de mi último libro en a lengua de Rosalía de Castro y Castelao.


Pepa Torres é unha muller ben coñecida e querida en Encrucillada. Relixiosa, teóloga, educadora social e profesora no Instituto Superior de Pastoral de Madrid, vive no barrio de Lavapiés, en Madrid. Na presentación deste seu libro, en decembro de 2020, resalta que a teoloxía “sempre é un acto de espirse". A reflexión sobre Deus que Pepa ofrece, misterio de Amor e Dignidade, está feita nun lugar ben concreto, nas periferias dunha cidade descentrada, unha periferia no mesmo centro de Madrid, lugar de resistencia e contraculturalidade ameazado pola xentrificación e os fondos voitre. Para Pepa "a vida nas periferias non é unha opción, senón unha sedución. Non é unha cuestión de voluntarismo ou imperativo ético, é unha cuestión de amor, e de resistencia. Require unha mística que hai que alimentar cada día".

E desde este punto de partida, que é tamén estación de chegada, desenvólvese unha teoloxía encarnada nunha realidade social concreta. No seu anterior libro de 2017, Decir haciendo, a autora foinos introducindo nas historias da realidade do seu barrio, contándonos como estaba a vivir a súa experiencia de Deus. Agora, neste novo traballo, a experiencia artéllase en teoloxía, e a vida dá paso á reflexión fonda, rastrexando as pegadas de Xesús de Nazaret, rastrexando a mirada de Deus nos ollos e o corazón do barrio e as xentes que a habitan.

No inicio deste século XXI, as persoas católicas vivimos inseridas nunha sociedade onde o pluralismo e a increnza son feitos cotiáns. Tamén a incerteza e a impotencia. E nesta realidade volátil, cambiante, chea de miseria e pequenos triunfos, crer en Deus significa vivir na dinámica da xenerosidade e a apertura, na creatividade e no sostemento mutuo.

Venme á cabeza aquel cantante guatemalteco que dicía que Xesús é verbo, non substantivo. En Pepa transparéntase ese Deus verbo, acción continuada e dinamizadora, que transforma o mundo ata facelo plenamente humano. Somos lévedo no medio da masa, pequenas luces posta no candeeiro para iluminar. Cristiáns e cristiás xa non nos podemos permitir o luxo de facer teoloxías de salón, sen poñer os pés na rúa, sen tocar os límites do cotián e transcendelos, máis aló de nós, en sinerxia coa sociedade, a cultura, o mundo no que habitamos e que nos habita.

Deus forma parte das nosas historias de vida, dos vínculos que te sosteñen e cos que sostés e que dan sentido, mesmo nas situacións de maior abandono. As periferias non se poden transitar en solitario senón desde unha experiencia comunitaria forte.

Na Teoloxía de Pepa Torres hai miradas especiais de cariño a diferentes colectivos, sobre todo a mulleres, inmigrantes e cristiás sen igrexa. Fala de orfandade eclesial: cada vez hai máis persoas para as que Xesús de Nazaret e o Evanxeo teñen centralidade nas súas vidas, pero que sofren orfandade ou maltrato eclesial na súa relación coa estrutura, a doutrina, as linguaxes, os xeitos de evanxelización... Son persoas que ven como as súas propostas, desexos, buscas, son menosprezadas ou ignoradas por unha xerarquía eclesiástica que se pon de perfil ante as súas realidades.


Ábrese o libro cunha declaración de vida da autora, que nos expresa a súa experiencia vital de verse sostida por un Misterio de amor e relación, sentido e con-sentido, ao xeito de Xesús de Nazaret, en comensalidade aberta ao mundo. Na segunda parte narra e describe as periferias, as fronteiras que ela transita a diario, para preguntarse e preguntarnos como nos mira Deus dende os ollos das persoas que as habitan. As periferias reclaman unha teoloxía que non so é intelectum fidei, senón intelectum amoris. E o amor é amor político e coidados nas mans dun Deus que é misericordia e acollida. 

Na terceira parte Pepa abre a mirada no descubrimento de novas maneiras de ser comunidades cristiás e comunidades de vida relixiosa. A Igrexa é máis grande que ela mesma, así que ten que abandonar a autorreferencialidade e o eclesiocentrismo para avanzar cara ao Reinocentrismo, conectando coa súa raíz evanxélica, unha igrexa “en saída”, que acolle e anuncia a Deus nas periferias da vida. Pepa Torres traza tamén o camiño dunha nova maneira de entender a vida relixiosa, desde unha mística do amor e a relación, e fala de recuperar identidades, de avivar en nós a memoria perigosa do seguimento de Xesús, buscando as pegadas deste cambio en figuras bíblicas que se volven testemuñas de amor e coidados.

A cuarta parte do libro dedícase ás mulleres na Igrexa, e fala desta relación como unha débeda histórica. Do feminismo destaca os coidados, como unha veta de ouro presente na tradición feminista que é necesario implantar na sociedade e na Igrexa. E contrapón a dúas mulleres cunha reconciliación pendente: Sara e Agar, a matriarca e a escrava, dúas mulleres enfrontadas pola súa supeditación ao proxecto de vida e familia de Abraham. En paralelo a estas dúas vidas corre e desenvólvese a exclusión das mulleres na Igrexa hoxe.

Remato esta recensión recomendándovos a lectura deste libro, que dá azos a unha vida en plenitude, desde o evanxeo do amor político e os coidados nestes tempos de incerteza. Quero tamén destacar de xeito especial as oracións presentes neste libro, cantos que abrollan da vida en compromiso e do Evanxeo vivido, que nos fan avanzar cara unha nova espiritualidade, activa e creativa.

domingo, 3 de enero de 2021

Teología en las periferias, Muertes de Tarajal y Revuelta de las mujeres en la iglesia

 

Gracias a quienes me estáis felicitando por mi último libro. 
Lo inicié en el tercer aniversario de las muertes de Tarajal  y lo terminé en la primera semana del  confinamiento, días después del 8 M y de la revuelta de las mujeres en la iglesia. De todo ello trata el  libro. 

Por eso inicio el nuevo año con el deseo y el compromiso,  junto con otros muchos colectivos, de  exigir justicia y reparación  para las victimas de Tarajal y sus familias y que se acaben las muertes en  las fronteras . También de mantenernos en " revuelta"  con cientos de miles mujeres en el mundo  exigiendo  el fin de la feminización de la pobreza y la violencia  dentro y fuera de la iglesia  ....Hasta que la igualdad se  haga costumbre   

viernes, 25 de diciembre de 2020

Boletín de Senda de Cuidados ( Diciembre 2020)

Me encanta el Boletín que los compañeros y compañeras de Senda de cuidados acaban de sacar ...

Porque son posibles el trabajo y los cuidados dignos....y porque es urgente no bajar  la guarda para que asía sea .... 

Ahora más que nunca empeñadas y empeñados en que el cuidados y no el mercado estén en el centro de la economía y de la vida 

https://mailchi.mp/ad00bd754391/boletn-de-senda-de-cuidados-n-13-diciembre-de-7131781 

domingo, 2 de diciembre de 2018

VISIBILIZAR LO INVISIBLE. MUJERES MIGRADAS Y EMPLEO DE HOGAR

El martes 13 de Noviembre en Madrid y días después en Valencia, Bilbao y Zaragoza el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) sacó a la luz el informe Visibilizar lo Invisible:Mujeres migradas y empleo de hogar. En su presentación participamos diferentes organizaciones de trabajadoras de hogar del estado. En Madrid lo hicimos el colectivo Territorio Doméstico y el Observatorio Jeanneth Beltrán. 

Más de 630.000 mujeres en todo el estado realizan este trabajo, la mayoría de ellas migrantes y de las cuales cerca del 40% forman parte de la economía sumergida y casi en su totalidad trabajan en condición de internas. Mujeres que pese a la vulneración de derechos que viven cada día sostienen los hilos de la vida, acá en el estado español y también allá, en sus países de origen, por lo que significa en sus economías la aportación de sus remesas. Mujeres que son las protagonistas de las cadenas globales de cuidados y que como decimos en Territorio Doméstico, “sin nosotras no se mueve el mundo 

Mujeres que pese a la vulneración de derechos que viven cada día sostienen los hilo de la vida, acá en el estado español y también allá en sus países de origen, por lo que significa en sus economías la aportación de sus remesas. Mujeres que son las protagonistas de las cadenas globales de cuidados y que como decimos en Territorio Doméstico, sin las cuales no se mueve el mundo 

El esfuerzo de visibilizacion de este informe nos parece fundamental porque VISIBILIZAR IMPLICA RECONOCER:  

miércoles, 31 de octubre de 2018

Aportación de los feminismos al diálogo interreligioso




Un lujo para mi haber compartido con Natalia Andújar, feminista islámica, a la que sigo y admiro desde hace mucho tiempo estos diálogo propiciados por Bakeola-Fundaciòn EDE en País Vasco. Nos urgen mas espacios como éstos en estos tiempos de emergencia de neofascismos, islamofobia y racismo institucional. Un placer realmente levantar puentes juntas

domingo, 14 de octubre de 2018

CUERPO, RAZA, GÉNERO, DIVERSIDAD Y UBUNTU. Tirando del hilo de Medellín hasta nuestros días

Hace unos días una amiga peruana me dio a conocer la tradición de los chaskis en la cultura inca. Entrenados desde pequeños, los chasquis eran los comunicadores de noticias que llegaban hasta los lugares más remotos portándolas en su quipu (mochila) y habiendo sonar su pututu (trompeta de caracol) para ser identificados. Su sabiduría y su agilidad constituyen todo un símbolo de las comunidades y pueblos que resisten. Escribo este artículo en el contexto de la celebración de los 50 años de la Conferencia de Medellín, 

Yo apenas tenía siete. Nunca hubiera pensado que tal acontecimiento tendría en mi vida y a tantos miles de Kilómetros de distancia tantísimas consecuencias gracias a sus chasquis, los teólogos y teólogas de la liberación y las comunidades de base que a pie de pueblo, pegaron un giro a la iglesia reivindicando la memoria peligrosa de Jesús ante la injusticia y la violencia global en nuestro mundo. 

martes, 11 de septiembre de 2018

DUEÑAS DEL PROPIO DESTINO



Hace unos días tuve la suerte de ver en el ciclo del cine de verano organizado por el Museo Reina Sofía la película ”Al Massir”, una coproducción franco- egipcia del año 1977, dirigida por Youssef Chahine que constituye todo un canto a la libertad y a la honradez intelectual y vital frente toda forma de fundamentalismo y rigidez mental Una película que aboga por el diálogo, la amistad entre diferentes y el amor a la filosofía, entendida ésta como un permanente acto de resistencia a que el poder y sus intereses piensen por nosotras y decidan nuestro destino. 

La película me conmovió hondamente por ser un canto a la vida, a la alegría y a la libertad. Comienza con una hoguera en Francia, en Languedoc, donde Gerard Breuill es condenado por traducir las obras del gran filósofo andalusí Averroes y termina con otra hoguera en Córdoba, donde el propio Averroes, obligado al exilio, abandona la ciudad con toda su familia contemplando como toda su obra es quemada. Pero pese a la aparente victoria de la sinrazón del poder, sumergidamente acontece otra historia, la de aquellos y aquellas que se organizan clandestina y comunitariamente por el poder de sus sueños, convencidos, como dice uno de los personajes, que las ideas tienen alas y no se puede detener su vuelo y que las personas tenemos que organizarnos y luchar junto poder ser dueñas de nuestro propio destino. 

Al igual que las ideas tiene alas también las tenemos las personas, aunque sean invisibles. Nuestras alas son nuestros sueños: sueños por una vida sin hambre, con derecho a la salud y no morir antes de tiempo, sueño a ser respetado o respetada en la propia orientación sexual, decidir a quién amo o con quien me caso o no me caso, sueños de poder estudiar o ser futbolista, sueños de tener una casa, sueños de integridad fisca respetada, de autonomía e independencia, sueños de libertad de expresión y asociación, sueños por una vida donde la libre circulación de persona por el mundo sea posible…Estos son algunos de los sueños de las personas migrantes que se juegan la vida en el intento de llegar a Europa y estallan en mil pedazos por el endurecimiento salvaje de las políticas de fronteras y la negación de los derechos humano. 

Iniciamos un curso con una tremenda sensación de hartazgo e indignación ante las imágenes y discursos mediáticos sobre las personas migrantes. Narraciones que se nos hacen cada vez más insostenibles a quienes nos negamos a que el veneno de la xenofobia y el racismo se inocule en nuestras conciencias y sensibilidad. Paso a comentar algunos de ellos a propósito de los saltos de la valla este verano ¿En qué cabeza cabe, si no está manipulada, que un grupo de inmigrantes sin más arma que unas bolas de heces puedan ser calificados como un colectivo altamente peligroso para la guardia Civil y sus sofisticados sistemas de seguridad?.¿Cómo se les puede acusar a quienes saltan la valla, apoyados en los clavos de unas zapatillas viejas, destrozándose las manos y los pies en el intento, como una amenaza para el estado español comparable a la de los narcotraficantes [1]

¿Cómo puede ser que en un estado supuestamente de derecho devuelva a 130 personas, algunas de ellas menores y potenciales solicitantes de protección internacional o victimas de trata, sin tramitar ni uno de los procedimientos previstos por Ley de extranjería, incluida la asistencia letrada?. 

¿Son acaso las personas migrantes un peligro o más bien son ellas quienes están en peligro en manos de estados que incumple los derecho humanos y los abandonan a a la desprotección más absoluta en el desierto para que mueran de sed o a la barbarie de las cárceles de Marruecos?. ¿No será más bien, como señala Monseñor Agrelo en una carta dirigida a la Guardia Civil el 2 de Agosto, que acusar a las personas migrantes no protege a los cuerpos de seguridad del estado, sino que la única protección que reclaman sólo puede llegar desde una política que respete los derechos de los emigrantes, una política justa, equitativa, acogedora, solidaria, generosa y humana[2]

Como los personajes de la película de Youssef Chahine las personas migrantes reivindican el derecho a ser dueñas de su propio destino y no del expolio de las grandes transnacionales en sus países de origen, el desastre ambiental, la industria de la guerra o el negocio de las fronteras y siguen apostando su vida en ello cuando conviven entre nosotras. Este verano lo he podido comprobar una vez más en la relación, la amistad, y la vida compartida en diferentes momentos y acontecimientos: 

En la Fiestas Populares de Lavapiés, donde la Asociación sin Papeles y el colectivo Valientes banglas se han implicado a tope en la mejora de la convivencia, tan fracturada desde la muerte de nuestro compañero mantero, siempre vivo en nuestra memoria, Mamey Mbye. Dueños de su destino para visibilizar y denunciar el racismo cotidiano que se hace cada vez más presente en sus vidas y al que en estas fiestas decidieron reaccionar de manera festiva y deportiva organizando un campeonato de fútbol antirracista, o a la ley de extranjería, invitándonos a tumbarla a bases de penaltis y organización ciudadana en unas improvisadas porterías. 

O como Yusuf, que tras seis meses en los montes de Marruecos llegó a Madrid hace cinco años y hoy es un camarero que ha llenado el bar donde trabaja de nuevos clientes por su simpatía y su profesionalidad y que el poco tiempo libre que tiene lo usa para apoyar a sus compatriotas en un par de asociaciones con las que colabora 

O como Badara que trabaja en una cadena de montaje y con lo que gana sus hermanos han podido estudiar y su madre conseguir su tratamiento contra la diabetes 

O como Sumi, una mujer bangladesí, deportista profesional en su país de origen que decidió abandonarlo para impedir un matrimonio concertado y ahora cuida de una señora mayor a la vez que estudia Formación Profesional y es monitora deportiva en un colectivo de mujeres del mundo. 

O como Abdul, que acogimos un par de noches en nuestra casa para que no durmiera en la calle, recién venido como estaba entonces de Algeciras, tras cruzar el mar de Alcoran en una zodiac y que hoy con su tarjeta roja en la mano trabaja en la fruta en Murcia y nos llama todos los domingos. 

O como Mamadou, que tenía un negocio de ropa en su país de origen y se lo quemaron tres veces cuando sus vecinos descubrieron que mantenía una relación con otro hombre y que hoy, tras un montón de dificultades y vericuetos legales, trabaja como sastre en una tienda de ropa en Chueca haciendo camisas africanas 

O como Dersit, una joven paquistaní que vino a España con tres años y hoy a sus 21 es una joven comprometida contra la violencia machista en su barrio, a la vez que trabaja como auxiliar de Farmacia sin renunciar a lo que para ella es parte de su identidad como musulmana, su hiyab. 

Historias de dignidad que no interesan a quienes sólo buscan lanzar mensajes criminalizadores o victimistas sobre las personas migrantes y enfrentarnos a unos seres humanos contra otros, blancos contra negros, ciudadanos frente a no ciudadanos, los de aquí y los de fuera, construyendo asimetrías en lugar de ayudarnos a romperlas. Historias que no hubieran podido seguramente ser posibles sin mezclarnos, sin sentir el poder de los vínculos que nos unen y que nos llevan a desobedecer juntas, por dentro y por fuera la lógica de las fronteras. 

Somos dueñas de nuestro propio destino. Un destino que queremos construir en común desde la diversidad que habita hoy nuestros barrios, pese a que algunos discursos intelectualoides, de academia, que no aguantan el barro ni el polvo de las luchas con la gente, desde abajo, pretendan dividirnos y convertirnos en enemigos. 





[2] https://www.apdha.org/cadiz/?p=2842

domingo, 27 de mayo de 2018

sábado, 19 de mayo de 2018

Lanzamiento del Observatorio Jeanetth Beltran. Derechos en empleo de Hogar y Cuidados


Hoy  19 de Mayo en  la jornada convocada bajo el lema " Precarias en rebeldía"  hemos presentado en la Ingobernable el  Observatorio Jeanetth Beltrán. Derechos en empleo de Hogar y Cuidados, un nuevo parto colectivo entre los colectivos Territorio Doméstico y Senda de  Cuidados.

Ha sido una autentica gozada  poder compartir la Jornada con las Kelis, las cuidadoras de las residencias  de Vizcaya, El eje de precariedad y economía feminista de Madrid y por supuesto con las compas de Territorio Doméstico. 

Nos acompañaron también las gentes de Yo si sanidad Universal, que hicieron memoria de la vida de Jeanneth, una joven trabajadora de hogar nicaragüense, que murió en el 2014 como consecuencia  del Decreto de exclusión sanitaria. El Observatorio recibe su nombre como un símbolo en la lucha contra la exclusión y la vulneración de derechos de las trabajadoras de hogar y de cuidados